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Guía para hacer la navegación a los glaciares Balmaceda y Serrano

Balmaceda y Serrano

Imagínate en un barco que avanza en silencio por aguas color turquesa, rodeada de montañas nevadas, cascadas heladas que caen desde la roca y un horizonte que parece no tener fin. Así se vive la navegación a los glaciares Balmaceda y Serrano, una de las experiencias más memorables de la Patagonia chilena y una excursión imperdible para quienes visitan Puerto Natales o Punta Arenas.

Cómo llegar a los glaciares Balmaceda y Serrano desde Santiago

Todo viaje a la Patagonia empieza con una buena travesía. Desde Santiago, el trayecto aéreo hacia el sur del país dura cerca de cuatro horas.

La ruta más habitual es volar a Punta Arenas y continuar por carretera, un recorrido de unos 250 kilómetros y alrededor de tres horas que atraviesa la pampa patagónica.

También conviene revisar si existen vuelos directos a Puerto Natales según la temporada, ya que la operación puede variar, especialmente en primavera y verano.

Puerto Natales es la puerta de entrada al Parque Nacional Torres del Paine, pero también al Parque Nacional Bernardo O’Higgins, donde se encuentran los glaciares. Muchos viajeros la eligen como base para explorar la zona durante varios días.

Balmaceda y Serrano
Parque Nacional Bernardo O’Higgins.

Zarpe desde el Muelle de Puerto Bories

La aventura comienza a bordo de una moderna nave que zarpa desde el Muelle de Puerto Bories, a pocos kilómetros de Puerto Natales. Este lugar guarda historia: fue parte de la antigua industria frigorífica que marcó el desarrollo de la región. Hoy es el punto de partida de una experiencia muy distinta, pensada para contemplar la naturaleza.

Los tours suelen realizarse desde la mañana, lo que permite disfrutar de una jornada completa en el fiordo con buena luz para fotografiar el paisaje.

Balmaceda y Serrano
Navegación en el Fiordo Última Esperanza.

Por el Fiordo Última Esperanza

La nave se adentra en el Fiordo de Última Esperanza, un canal de aguas tranquilas flanqueado por paredes de roca, bosques y cumbres nevadas. El nombre ya anticipa lo que verás: un rincón remoto, salvaje y sorprendente.

Durante el tramo hacia los glaciares, la travesía es también un safari marino. Con atención y un poco de suerte, podrás observar:

  • Toninas, pequeños delfines que suelen acompañar a las embarcaciones.
  • Cormoranes imperiales, aves de plumaje contrastante que anidan en los roqueríos.
  • Lobos marinos, que descansan sobre las rocas y se dejan ver desde la cubierta.
  • Una gran variedad de flora y fauna patagónica que hace de cada minuto una oportunidad para mirar con calma.
Balmaceda y Serrano
Lobos marinos en el Parque Nacional Bernardo O’Higgins.

Los glaciares Balmaceda y Serrano ante tus ojos

Tras unas tres horas de navegación, aparece ante tus ojos el Glaciar Balmaceda. Desciende desde la cordillera hacia el fiordo con una lengua de hielo de un blanco intenso y reflejos azulados. Verlo desde la nave permite apreciar su tamaño y el contraste con el entorno de montañas y agua.

Es un momento de pausa. El viento, el silencio y el crujido ocasional del hielo crean una atmósfera difícil de describir. Aquí conviene guardar el celular por un instante y simplemente mirar.

Glaciar Balmaceda
Glaciar Balmaceda.

Luego, la navegación continúa hacia el Glaciar Serrano, que completa el recorrido con otra postal de hielo milenario en el corazón del Parque Nacional Bernardo O’Higgins.

Cada glaciar tiene su propia personalidad, y visitar los dos en una misma jornada permite comparar formas, colores y escalas.

Glaciar
Glaciar Serrano.

Después de tanta contemplación, llega el momento de reponer energías. De regreso a Puerto Natales, los tours suelen incluir un almuerzo estanciero típico de la zona, una propuesta que rescata la tradición gastronómica patagónica: sabores caseros, sustanciosos y pensados para quienes pasan largas jornadas al aire libre.

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Consejos para preparar tu excursión

  • Viste en capas: en la Patagonia el clima cambia rápido y en cubierta hace más frío por el viento. Lleva un cortavientos o chaqueta impermeable, gorro y guantes.
  • Protégete del sol: el reflejo sobre el agua y el hielo es intenso, así que suma lentes de sol y protector solar.
  • Trae tu cámara: la luz de la mañana y el contraste de colores regalan fotografías espectaculares.
  • Reserva con anticipación: en temporada alta, de octubre a marzo, los cupos se agotan con facilidad.
  • Consulta las condiciones: la operación depende del clima y de las condiciones de navegación, por lo que es recomendable confirmar horarios y detalles al reservar.
  • Si tu ruta te lleva de Santiago a Puerto Natales, reserva un día para esta travesía.
Glaciar
Glaciar Balmaceda.

La navegación a los glaciares Balmaceda y Serrano reúne lo mejor de la Patagonia en una sola jornada: fiordos, fauna, hielo milenario y gastronomía local. Es una excursión que combina descanso y asombro, ideal para viajeros que buscan naturaleza sin exigencias físicas, familias, parejas y grupos de amigos.

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