Ilulissat
En la costa occidental de Groenlandia, frente a la majestuosa bahía de Disko, se encuentra Ilulissat, una pequeña ciudad de casas coloridas que guarda una de las maravillas naturales más sobrecogedoras del planeta: el fiordo de hielo de Ilulissat (Ilulissat Icefjord), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su nombre, que significa “icebergs” en groenlandés, resume a la perfección el espíritu de este destino: un lugar donde el hielo es protagonista absoluto y la naturaleza se muestra en su estado más puro. Fundada en 1741 como Jacobshavn por colonos daneses, Ilulissat es hoy el principal destino turístico de Groenlandia y un punto de encuentro entre la cultura inuit, la ciencia y la aventura.
Cuándo ir
El mejor momento para visitar Ilulissat depende de la experiencia que cada viajero desee vivir. De junio a septiembre, el sol de medianoche ilumina la ciudad sin descanso, creando días infinitos ideales para navegar entre icebergs, realizar caminatas por los senderos del fiordo o sobrevolar el glaciar Sermeq Kujalleq. Es la temporada más cálida y activa, cuando la temperatura ronda los 8 a 12 °C y la vida local florece. Por otro lado, el invierno, de noviembre a marzo, transforma Ilulissat en un mundo blanco y silencioso, iluminado por las auroras boreales que danzan en el cielo. Es el momento perfecto para practicar trineo con perros, excursiones en moto de nieve y pesca en hielo.
Clima
El clima de Ilulissat es polar, seco y sorprendentemente luminoso. Los inviernos son largos y fríos, con temperaturas que pueden alcanzar los -20 °C en enero, mientras que los veranos son breves y frescos, con máximas de 10 °C en julio. Las lluvias son escasas durante todo el año, aunque la nieve domina el paisaje entre octubre y abril. Lo que hace especial al clima de Ilulissat no es tanto la temperatura, sino la luz: durante el verano, el sol nunca se pone; en invierno, reina una penumbra azul que tiñe de magia el hielo.
Gastronomía
La gastronomía en Ilulissat es un reflejo de su entorno extremo: pura, natural y profundamente conectada con el mar. Los ingredientes locales, pescado, mariscos y carne de foca, son la base de una cocina que ha sabido evolucionar hacia la innovación sin perder sus raíces. El suaasat, una sopa tradicional elaborada con carne de foca o ballena, es el plato nacional de Groenlandia y una experiencia imprescindible para los curiosos del sabor ártico. El halibut fresco, el cangrejo real y el muskox (buey almizclero) también forman parte de los menús locales.
Qué ver
Ilulissat Icefjord es, sin duda, el corazón del destino. Desde el Centro de Visitantes Icefjord Centre, un moderno edificio diseñado para integrarse con el paisaje, se inician varias rutas de senderismo que permiten explorar el fiordo desde diferentes perspectivas. La Senda Amarilla lleva a los miradores más impresionantes, desde donde se pueden observar los colosales icebergs desprendiéndose del glaciar Sermeq Kujalleq, uno de los más activos del mundo.
El Valle de Sermermiut es otro lugar emblemático. Este sitio arqueológico fue habitado por distintas culturas inuit durante más de 4.000 años, y hoy los visitantes pueden recorrer sus pasarelas de madera y descubrir vestigios de antiguos asentamientos mientras disfrutan de vistas panorámicas del fiordo.
Para conocer la historia local, el Museo de Ilulissat, ubicado en la antigua casa del explorador ártico Knud Rasmussen, ofrece una fascinante exposición sobre la vida inuit, la caza en el Ártico y las expediciones polares.
Los paseos en barco entre los icebergs son una experiencia inolvidable, especialmente al atardecer, cuando la luz se refleja sobre el hielo y el mar se tiñe de tonos dorados y azul profundo. En verano también se organizan excursiones para observar ballenas jorobadas, que visitan las aguas de la bahía de Disko.
Para quienes buscan una vista aérea del espectáculo natural, los vuelos panorámicos sobre el fiordo y el glaciar ofrecen una de las postales más impresionantes del planeta: una extensión blanca y azul que se pierde en el horizonte. Y si deseas una experiencia cultural, se puede visitar la Iglesia de Sión, una de las más grandes y bellas de Groenlandia, construida en madera en 1779, que se alza frente a la bahía con un aire poético y melancólico.
Aunque Ilulissat no tiene aguas para nadar, su costa rocosa ofrece espacios ideales para pasear, fotografiar icebergs y sentir la inmensidad del Ártico. En verano, algunos tramos cercanos a la bahía de Disko permiten acampar o realizar caminatas guiadas por la tundra, donde se pueden observar flores árticas, zorros polares y aves migratorias. Los paseos en kayak entre los icebergs son una de las actividades más emblemáticas y emocionantes: deslizarse en silencio sobre aguas cristalinas rodeado de gigantes de hielo es una experiencia difícil de igualar.