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Japón

Arita

Arita
En las colinas de la prefectura de Saga, en la isla de Kyushu, Arita guarda un secreto blanco como la nieve. En 1616, el ceramista coreano Yi Sam-pyeong descubrió en el monte Izumiyama un yacimiento de caolín, la arcilla pura que hizo posible la primera porcelana de Japón. Desde entonces, humo de hornos y talleres familiares marcan el pulso del lugar. A mediados del siglo XVII, los barcos neerlandeses comenzaron a llevar estas piezas, conocidas como porcelana Imari por el puerto desde el que partían, hasta las cortes europeas, donde causaron furor y fueron imitadas en Meissen, Delft y otros centros.

Hoy Arita es una pequeña ciudad que conserva su alma artesanal. Calles con muros construidos con restos de hornos, santuarios adornados con porcelana y tiendas que exhiben piezas centenarias la convierten en un destino ideal para quienes buscan belleza hecha a mano, historia viva y un Japón sereno, lejos de las grandes multitudes.

Cuándo ir

La mejor época es entre finales de abril y principios de mayo, cuando la ciudad celebra su gran cita anual. La Feria de Cerámica de Arita (Toki-ichi) se realiza cada año entre el 29 de abril y el 5 de mayo, durante la Semana Dorada, y reúne a cientos de tiendas que ofrecen porcelana a precios especiales. Es una fiesta multitudinaria que recibe a cerca de un millón de visitantes, por lo que conviene reservar alojamiento con mucha anticipación.

El otoño (de octubre a noviembre) es otra estación privilegiada, con temperaturas amables y colinas teñidas de rojo y dorado. A comienzos de año, entre febrero y marzo, la ciudad celebra el Festival de las Muñecas (Hina Matsuri), cuando tiendas y casas exhiben muñecas ceremoniales, muchas de ellas elaboradas en porcelana.

Clima

Arita tiene un clima subtropical húmedo, con cuatro estaciones bien marcadas. El verano (de junio a agosto) es caluroso y bochornoso, con máximas que rondan los 31 o 32 °C. La temporada de lluvias llega entre junio y julio, y entre agosto y septiembre pueden aparecer tifones. El invierno es fresco, con mínimas cercanas a los tres grados y máximas de unos 10, y con nevadas ocasionales. La primavera y el otoño ofrecen temperaturas de 14 a 23 °C, ideales para caminar entre talleres y senderos.

Gastronomía

La mesa de Arita es sencilla y se sirve, como corresponde, en vajilla local. Entre sus mejores productos destaca la carne de res de Saga (Saga-gyu), célebre en todo Japón por su marmoleado fino y su textura suave, que se disfruta a la parrilla, en sukiyaki o en finas láminas de shabu-shabu. Muy cerca, la ciudad de Ureshino produce un té verde de gran reputación, que se bebe en las casas de té de la zona y es el acompañamiento perfecto después de recorrer los talleres.

De la costa vecina llegan los calamares frescos, servidos casi transparentes, y el pescado del mar de Ariake y de Genkai. Muchos cafés y restaurantes de Arita sirven sus platos y bebidas en porcelana local, de modo que la comida se convierte también en una pequeña exposición. Más que por restaurantes de renombre mundial, la localidad es recordada por esa experiencia íntima, en la que cada taza o cuenco tiene su propia historia.

Qué ver

El mejor modo de empezar es por Izumiyama, la cantera donde todo comenzó. Aunque la montaña ya no se explota como antes, el paisaje de roca blanca recuerda el origen de la industria y permite entender cómo un hallazgo cambió el destino de toda una región. De ahí, un paseo hasta el santuario Tozan resulta casi obligatorio. Sus torii de porcelana y sus guardianes cerámicos muestran hasta dónde llega el arte local, y las vistas sobre la ciudad son un bono para los fotógrafos.

La calle Tessenji, y en general el casco antiguo, es un museo al aire libre. Allí se alinean casas tradicionales, almacenes y muros hechos con ladrillos de horno y piezas descartadas, además de galerías donde se puede conversar con ceramistas. 

Si hay tiempo, merece la pena visitar el Museo de Cerámica de Kyushu, que recorre con ejemplos magníficos la evolución de la porcelana desde sus orígenes, y el Museo de Historia y Cultura de Arita, que explica las técnicas de producción.

Fuera del centro, la aldea de Okawachiyama parece detenida en el tiempo. Durante el periodo Edo fue un enclave secreto donde los alfareros trabajaban para el clan Nabeshima, y en sus callejuelas rodeadas de montañas todavía se elaboran piezas de gran refinamiento, con hornos y talleres abiertos al público. 

Por su parte, el Parque de la Porcelana de Arita reproduce el palacio Zwinger de Dresde, ciudad hermana de Arita y célebre por su colección de porcelana, con exposiciones, tiendas y talleres de pintura. Allí se puede animar a decorar una pieza propia y llevarla como recuerdo. 

Para completar la visita, varios talleres históricos, entre ellos Kakiemon, Imaemon y Gen’emon, ofrecen exhibiciones en las que se aprecia, paso a paso, el trabajo del torno, el pincel y el fuego.

Compras

Arita es el lugar ideal para comprar porcelana, desde vajillas cotidianas hasta piezas de colección. En el centro de la ciudad, las tiendas de la calle principal y las galerías de los talleres ofrecen tazas, platos, jarrones y cajas decoradas con motivos azules y blancos, o policromados al estilo Kakiemon. Los precios varían según el artesano, y durante la Feria de Cerámica abundan las ofertas. Otros recuerdos habituales son el té de Ureshino y las piezas para la ceremonia del té.

Mapa

Actividades

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