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Bahía Ainsworth

Bahía Ainsworth
En el extremo austral de Chile, dentro del Parque Nacional Alberto de Agostini, se esconde uno de los rincones más sobrecogedores de la Patagonia: Bahía Ainsworth. Ubicada en el corazón del Seno Almirantazgo, en la provincia de Tierra del Fuego, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, esta bahía es alimentada por las aguas del Glaciar Marinelli, el más extenso de los que descienden desde la Cordillera Darwin. Sus paredones de hielo, de casi 40 metros de altura, narran una historia geológica de miles de años y explican por qué este destino es reconocido mundialmente: aquí la naturaleza ofrece un espectáculo en tiempo real, el de la vida resurgiendo apenas el hielo se retira. 

Cuándo ir

La temporada de navegación en Bahía Ainsworth coincide con la primavera y el verano australes, entre septiembre y abril, período en que operan los cruceros de expedición que hacen posible el acceso a esta zona remota. La temporada alta se concentra entre diciembre y marzo, cuando los días son más largos, las temperaturas más benignas y las condiciones marítimas más estables para desembarcar en Zodiac. Vale la pena considerar que, en septiembre y abril, algunas excursiones cambian de itinerario por razones climáticas: por ejemplo, la caminata junto al Glaciar Marinelli puede ser reemplazada por un desembarco en Bahía Brookes. Fuera de esta ventana, en los meses de invierno, el clima extremo y los fuertes vientos hacen inviable la navegación turística por estos canales.

Clima

El clima de Bahía Ainsworth es subpolar oceánico, marcado por vientos intensos, humedad constante y cambios repentinos que pueden alternar sol, lluvia y nubosidad en una misma jornada. Durante el verano austral (diciembre a febrero), las temperaturas rondan entre los 8°C y 14°C, siendo la época de mayor luminosidad y también la de mayores precipitaciones, ya que la humedad que sube desde el Pacífico se condensa contra la Cordillera Darwin. El otoño (marzo-abril) y la primavera (septiembre-noviembre) presentan temperaturas más frescas, entre 4°C y 10°C, con vientos que pueden intensificarse considerablemente. El invierno (mayo a agosto) trae el frío más severo, con temperaturas bajo cero, nevadas frecuentes y jornadas muy cortas de luz, motivo por el cual la navegación turística se suspende en esa temporada.

Gastronomía

La experiencia gastronómica se vive a bordo de los cruceros de expedición y en Punta Arenas, ciudad base de estos viajes. La cocina magallánica gira en torno a los productos del mar austral: la centolla, considerada un manjar nacional, se sirve tradicionalmente al vapor o en preparaciones como el clásico chupe de centolla, gratinado con crema y queso. También son protagonistas la langosta, las ostras y las almejas, además del cordero magallánico, asado lentamente al palo frente al fuego, una técnica patagónica que realza su sabor ahumado. 

Qué ver

El corazón de la visita es, sin duda, el Glaciar Marinelli, cuyos imponentes muros de hielo se aprecian desde la bahía mientras se navega en botes Zodiac, permitiendo observar de cerca los témpanos que se desprenden en las mareas bajas. Junto al glaciar, los visitantes pueden realizar una caminata guiada a través del bosque magallánico subantártico, un ecosistema de canelos, lengas y coigües donde se descubre un dique construido por castores, testimonio de la fauna que ha colonizado el territorio liberado por el retroceso glaciar. 

En la misma zona, la colonia de elefantes marinos es uno de los atractivos más buscados: estos ejemplares, que pueden pesar hasta 800 kilos, se congregan en la costa durante su período de muda, ofreciendo postales inolvidables de la vida silvestre patagónica. A poca distancia, los Islotes Tuckers son otro de los grandes hitos del recorrido: allí, desde pequeñas embarcaciones, se puede observar de cerca a los pingüinos de Magallanes y a los cormoranes que anidan en sus costas rocosas.

Quienes prolongan la ruta por el Seno Almirantazgo también pueden apreciar los glaciares Águila, Cóndor, Pía, Garibaldi e Italia, todos parte del mismo sistema de hielo que baja desde la Cordillera Darwin. Para los viajeros que buscan una perspectiva distinta, existen excursiones en helicóptero desde Punta Arenas que sobrevuelan el Glaciar Marinelli, con la posibilidad de aterrizar en un punto seguro para brindar con un vaso de whisky enfriado con hielo milenario, una experiencia que sintetiza la magia de este confín del planeta. 

Todo este circuito se enmarca, además, dentro del Parque Marino Francisco Coloane, área protegida célebre por el avistamiento de ballenas jorobadas, minke y delfines, ampliando aún más el abanico de fauna marina que puede descubrirse en la región.

Mapa

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