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Barreirinhas

Barreirinhas
Ubicada en el estado de Maranhão, Brasil, Barreirinhas es la principal puerta de entrada al espectacular Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses, una de las maravillas naturales más impresionantes del país. Este destino se ha convertido en un imán para turistas debido a su paisaje único, caracterizado por extensas dunas de arena blanca intercaladas con lagunas de agua cristalina. Fundada en el siglo XIX, Barreirinhas ha evolucionado de una comunidad pesquera a un vibrante centro turístico que combina naturaleza, aventura y cultura brasileña.

Cuándo ir

La mejor época para visitar Barreirinhas es entre junio y septiembre, cuando las lagunas del parque están llenas tras la temporada de lluvias y ofrecen un espectáculo natural inigualable. Durante este período, el paisaje está en su máximo esplendor, con aguas de un azul y verde intensos. Además, el mes de junio es especial por las celebraciones del São João, una de las festividades más coloridas de Brasil, donde la música, la danza y la gastronomía tradicional se apoderan de la región.

Clima

El clima en Barreirinhas es tropical cálido y húmedo, con temperaturas que oscilan entre 24°C y 34°C durante todo el año. Se pueden distinguir dos estaciones principales. La temporada de lluvias, que va de enero a mayo, se caracteriza por precipitaciones intensas, esenciales para la formación de las lagunas en los Lençóis Maranhenses. Por otro lado, la temporada seca, de junio a diciembre, es el mejor momento para el turismo, con días soleados y temperaturas agradables. Los meses más calurosos suelen ser octubre y noviembre, mientras que los más frescos son junio y julio.

Gastronomía

La gastronomía de Barreirinhas está influenciada por la cocina nordestina y destaca por sus mariscos frescos. Algunos de los platos más emblemáticos incluyen el arroz de cuxá, un plato típico de Maranhão preparado con arroz, vinagreira (hierba local), camarones secos y especias; el peixe frito e moqueca, pescado frito o en salsa con leche de coco y aceite de dendê; y la caranguejada, un delicioso guiso de cangrejo sazonado con especias locales.

Qué ver

El Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses es un rincón fascinante donde la naturaleza se expresa en su máxima pureza. Las dunas, que se elevan como olas de arena en constante movimiento, se intercalan con lagunas de aguas cristalinas, formando un paisaje que parece salido de un sueño. El parque es un lugar donde la magia se vive en cada paso, especialmente cuando visitas la Lagoa Bonita, una de las joyas más preciadas de este paraíso. 

Desde las alturas, la vista de las lagunas en medio de las dunas te dejará sin aliento, mientras te sumerges en sus aguas frescas y tranquilas, un refugio perfecto del calor abrasador del desierto. No muy lejos, la Lagoa Azul ofrece un entorno aún más sereno, con aguas de un azul profundo que invitan a relajarte y disfrutar de la paz que solo este lugar puede ofrecer.

El río Preguiças, serpenteante y lleno de vida, es otro de los grandes tesoros de la región. Navegar por sus aguas es una experiencia envolvente, donde el murmullo del río y el canto de las aves crean una atmósfera única. 

Durante el recorrido, uno de los puntos más impresionantes es el faro de Mandacaru, que se alza solitario en una isla, ofreciendo una panorámica inigualable del paisaje circundante. El faro, aunque es un faro de navegación, también se ha convertido en un lugar emblemático para los viajeros que buscan observar el entorno desde lo alto, además de ser un excelente punto para la observación de monos que se desplazan entre los árboles cercanos.

En las comunidades ribeirinhas, como Vassouras, Mandacaru y Caburé, la vida se desarrolla a un ritmo más pausado, profundamente enraizado en las tradiciones locales. Visitar estos pueblos es adentrarse en una cultura vibrante, donde el contacto con la naturaleza y el río es esencial para la supervivencia. 

En Caburé, puedes disfrutar de su playa tranquila, con sus aguas que parecen abrazar las dunas, mientras las palmeras te dan sombra para un descanso bien merecido. La gastronomía local, basada en mariscos frescos y pescados, es una delicia que resalta el sabor del mar.

Atins, un pequeño y encantador pueblo que se asoma a las dunas, se ha convertido en un refugio para aquellos que buscan escapar del bullicio y conectarse con la naturaleza. La playa de Atins es ideal para quienes aman la tranquilidad, con el mar calmo y las dunas que parecen continuar hasta el horizonte. Si buscas una experiencia más íntima con la naturaleza, los Pequeños Lençóis ofrecen una belleza más escondida, donde la arena y las lagunas son más pequeñas pero no menos fascinantes.

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