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Belfast

Belfast

Belfast, la capital y ciudad más grande de Irlanda del Norte, está ubicada en la costa este de la isla, flanqueada por colinas, el lago Belfast y la desembocadura del río Lagan. Su localización la convirtió en el sitio ideal para la industria naval y, de hecho, el Titanic fue construido allí en 1912, cuando Harland and Wolff era el mayor astillero del mundo.


El lugar en el que se encuentra hoy en día Belfast ha estado ocupado desde la Edad de Bronce: se convirtió en un asentamiento importante en el siglo XVII cuando colonos ingleses y escoceses se establecieron allí en el proceso de colonización del Ulster (una de las provincias históricas de Irlanda) con el objetivo de erradicar la fe católica. Hoy en día la población se divide casi de forma igualitaria entre católicos y protestantes.

Cuándo ir

La mejor época para visitar Belfast es el verano, de mayo a agosto, cuando las temperaturas son buenas para estar al aire libre, aunque es necesario llevar paraguas y un abrigo para la noche y los días frescos.

Clima

El clima de Belfast es oceánico. El invierno, de diciembre a febrero, es bastante frío debido a la humedad y el viento, con temperaturas mínimas medias de -1°C, aunque rara vez descienden más allá de los -5 °C. El cielo a menudo está nublado y las lluvias son frecuentes. El verano, de junio a agosto, es fresco, con lluvias bastante frecuentes, y la temperatura puede no alcanzar los 25°C durante todo un mes. 

Gastronomía

En Belsfast puedes encontrar lo más refinado en gastronomía local, así como cocina china, india, tailandesa, mexicana, española, italiana y japonesa.


Algunas comidas típicas que puedes probar en Belfast son el ulster fry, que puede comerse de desayuno o almuerzo, y consiste en panceta, huevos, salchichas, pan de soda (característico por reemplazar la levadura por bicarbonato de sodio), panqueques y pan de papa. Otro clásico es la el mussel soup, una sopa algo picante de pescados y mejillones. Además, si te gusta el café y el whisky, no puedes dejar de tomar un café irlandés, pues no hay nada como probar esta combinación en su lugar de origen.


En la ciudad se está poniendo de moda el gin y muchos de sus bares y restaurantes ofrecen un menús completos dedicados a él.

Qué ver

Una buena forma de comenzar un recorrido por Belfast es su precioso ayuntamiento, con una fachada de estilo neobarroco. Allí cerca se encuentra el Memorial del Titanic, construido para conmemorar las vidas perdidas en el hundimiento del mismo el 15 de abril de 1912. Fue financiado por donaciones de los habitantes, trabajadores de los astilleros y las familias de las víctimas. Cerca se encuentra el Museo del Titanic, en un edificio cuya fachada posee cuatro puntas que simbolizan las proas en tamaño real. El interior hace un recorrido muy completo desde la construcción del barco y la navegación hasta el naufragio, incluyendo historias a lo largo del camino. Unos metros más allá del museo podrás ver el sitio exacto donde se construyó el barco, con acceso a los talleres, donde se guardan las mismas herramientas que usaron en 1911. 


Para ahondar un poco más en buques y navegación, puedes conocer el SS Nomadic, el único buque que sobrevive de la compañía White Star Line. Empezó siendo un transbordador del Titanic, superó las dos guerras mundiales e incluso fue un barco-restaurante en París, para finalmente volver a su lugar de origen.


Para conocer más sobre la historia de Belfast, una visita al Muro de la Paz y los Murales de Belfast. En el siglo XX hubo muchos enfrentamientos entre los católicos que se consideran irlandeses y los protestantes que se sentían británicos, por lo que se construyeron enormes muros de cemento y acero para separar los barrios enfrentados por este conflicto. Hay varios “muros de la paz” en Irlanda del Norte, aunque el más famoso está en Belfast, en Cupar Way. Los murales, por su parte, son de temática política y hay muchos repartidos por toda la ciudad. Uno de los más conocidos es el International Wall, en Davis Street, donde se representan varios conflictos internacionales con rostros históricos como Nelson Mandela.


En las afueras de la ciudad, por otro lado, puedes visitar el Cave Hill Country Park. Es ideal para relajarse y aprovechar el día: tiene muchos senderos de varios niveles, aunque el punto más conocido es Napoleon’s Nose, una colina con algunas cuevas en su base que tiene unas vistas geniales de Belfast. En el parque, además, se encuentra el castillo de Belfast, construido en el siglo XII. 


Una visita al Museo de Ulster, pasear por los Jardines Botánicos, conocer la antigua cárcel Crumlin Road Gaol, admirar la catedral de Santa Ana, pasear por el hermoso Cathedral Quarter y conocer Kelly’s Cellar, la taberna más antigua de Belfast, son algunos de los otros planes que puedes hacer en Belfast.


Finalmente, los mercados son un lugar excelente para conocer una ciudad y su gente, y Belfast no es la excepción. El de St. George es muy ecléctico;, pues en él es posible encontrar desde ropa y antigüedades hasta puestos de comida preparada, pescaderías o charcuterías. Todo ello está dentro de un edificio de estilo victoriano de ladrillo rojo.

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