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República Eslovaca

Bratislava

Bratislava
Bratislava, la capital de Eslovaquia desde la independencia del país en 1993, es un mosaico de historia que se ve reflejado en su casco antiguo medieval y gótico, palacios barrocos encargados por nobles húngaros, bloques de piedra de la época comunista, un puente futurista y estatuas que te harán sonreir.

Conocida como la Belleza del Danubio, la ciudad es un puerto de escala en los cruceros por este río, además de ser muy popular para despedidas de soltero y escapadas desde Viena. A pesar del modernismo y la vida nocturna, Bratislava sigue teniendo la naturaleza a sus puertas. La ciudad bordea el Danubio y al norte se extienden los Malé Karpaty (Pequeños Cárpatos), cuyas tierras bajas están cubiertas de viñedos.

Con una arquitectura delicada, magníficas vistas, cervezas ricas y actividades para todas las estaciones, Bratislava tiene una belleza de postal. Incluso si estás viajando con un presupuesto ajustado, encontrarás una ciudad con precios razonables, para deambular a tus anchas y dejarte atrapar.

Cuándo ir

Los mejores momentos para visitar Bratislava son las estaciones intermedias. En particular, durante los meses de mayo, junio y septiembre las temperaturas son agradables, aunque conviene llevar un suéter o una chaqueta para la noche. En julio y agosto la temperatura suele ser alta, pero sin excesos; si bien existe la posibilidad de encontrarse con algunos días muy calurosos, la media máxima es de 29 °C.

Clima

Bratislava se encuentra en una zona templada y tiene un clima continental con cuatro estaciones bien definidas. Con veranos calurosos e inviernos fríos y húmedos, la ciudad es una de las más cálidas y secas de Eslovaquia. Además, en Bratislava suele haber viento debido a su ubicación a orillas del Danubio.

En verano, hay períodos agradables, aunque en ocasiones puede haber lluvias y tormentas. Las temperaturas medias oscilan entre los 13 °C de mínima y los 29 °C de máxima. Hay períodos muy calurosos, con máximas que pueden superar los 35 °C. El invierno, de diciembre a febrero, es frío y gris, y la nieve cae con frecuencia, aunque no es abundante. Las temperaturas medias oscilan entre los -3 °C de mínima y los 9 °C de máxima.

Gastronomía

La cocina eslovaca es una de las más viejas de Europa, con profundas raíces históricas. Está basado principalmente en carne de cerdo, harina, papa, repollo y lácteos. Muchos de los platos nacionales llevan bryndza, un queso de oveja picante. Es el ingrediente principal de los bryndzové halušky (ñoquis) y los bryndzové pirohy (albóndigas rellenas). Si eres amante de la carne, prueba el goulash y las típicas kuracie krídelká (alitas de pollo, en diferentes versiones). Hay muchas sopas: la cesnaková polievka, de ajo, es riquísima y original, ya que se sirve en un pan hueco. El repollo aparece en forma de chucrut, ensalada y sopa. Las lokša o lokše son una especie de panqueque de papa que puede ser la guarnición de una sopa, un plato principal o un postre, ya que hay saladas (rellenas con carne, hongos, espinaca) o dulces (con azúcar o salsa de manzana). Con las palacinky, o crepes, sucede algo parecido, aunque son inmensamente consumidas como postre. 

El Bratislavský rožok, o rollo de Bratislava, se encuentra prácticamente en todas partes: cafés, panaderías, restaurantes y puestos de comida venden este pastel tradicional en forma de medialuna que puedes conseguir relleno con semillas de amapola o nueces molidas.

Si te gusta la cerveza, te encantarán las cervecerías de Bratislava. Puedes encontrar microcervecerías y bares artesanales a cada paso en el centro de la ciudad donde probar lagers, stouts y cervezas de trigo. Además, Bratislava está en las regiones de viñedos, por lo bueno que acompaña la comida con una copa de vino regional también es una buena idea,

Las calles peatonales del casco antiguo, en los alrededores de las plazas plaza Hviezdoslav y en la Puerta de San Miguel, están repletas de cafés y restaurantes donde podrás probar estos platos.

Qué ver

La capital de Eslovaquia destila estilo, cultura e historia. La mejor forma de explorarla es caminar, ya que la mayoría de las atracciones están en Staré Mesto, el casco antiguo. Hlavné Námestie, la plaza mayor, es el epicentro de la ciudad. Está rodeado de una arquitectura espléndida como el Stará Radnica (antiguo Ayuntamiento), un complejo de edificios góticos de los siglos XIV y XV, que también alberga una parte del Museo de la Ciudad, y el Palác Palugyayov, un antiguo palacio neobarroco. En el centro de la plaza se encuentra la fuente de Rolando, construida en 1572 como suministro público de agua. Si quieres divertirte un rato mientras caminas entre sus estrechas calles y bellos edificios, busca las divertidas estatuas, como la de Čumil.

Si quieres visitar el histórico Teatro Nacional Eslovaco, ve a la plaza Hviezdoslav, que además es una zona peatonal con multitud de restaurantes y cafés al aire libre donde descansar y comer algo rico.

Para conocer la última puerta medieval de la ciudad que queda en pie, la puerta de San Miguel, un puente peatonal te llevará hasta ella. Al cruzarla encontrarás calles rebosantes de cafés, restaurantes y tiendas, y desde lo alto de la torre podrás contemplar el casco antiguo. Hacia la derecha se encuentra una pequeña calle adoquinada, Baštová, conocida por ser la más estrecha de Bratislava. Desde allí llegarás a Rudnayovo Námestie, donde se encuentra la catedral de San Martín, cuya aguja gótica adorna el perfil del casco antiguo.

El castillo de Bratislava, por su parte, domina el perfil de la ciudad desde la colina donde se encuentra. Si llegas caminando desde la catedral de San Martín, por la calle Židovská, divisarás la Casa del Buen Pastor, una estrecha casa de color amarillo y estilo rococó que hoy alberga el Museo de Relojes. Dentro del castillo, por su parte, podrás pasear por los jardines, echar un vistazo a su historia en el museo o simplemente contemplar las vistas de la ciudad. La fortificación data del siglo IX y el elemento original más antiguo es la Torre de la Corona, del siglo XIII.

La silueta de ciencia ficción del "puente OVNI" de Bratislava (cuyo nombre real es Most SNP), si bien es una de las atracciones más distinguida de la ciudad, tuvo un alto costo, ya que para construirlo se sacrificaron mansiones de época y una antigua sinagoga. Un ascensor sube hasta la plataforma de observación que ofrece una panorámica a vista de pájaro, y es gratuito si se viene en el restaurante.

Del otro lado del puente se encuentra Petržalka, el barrio residencial más grande de Europa central, conocido en algún momento como el Bronx de Bratislava. Los bloques de hormigón de la época comunista, conocidos localmente como paneláks, son un duro recuerdo del pasado.

Uno de los sitios más curiosos es la Iglesia Parroquial de Santa Isabel, más conocida como iglesia azul por su color. En un día despejado es llamativo el encuentro de la iglesia con el cielo como telón de fondo y, si coincide con el horario limitado de apertura, puedes entrar para ver los bancos azul bebé y la decoración dorada.

Por otra parte, el monumento a la guerra de Slavín es también un cementerio donde están enterrados unos 7.000 soldados soviéticos que desaparecieron durante la Segunda Guerra Mundial. Situado en una zona de embajadas y mansiones en una colina, también ofrece unas impresionantes vistas de Bratislava.

Para cambiar un poco de ambiente y descansar las piernas, nada mejor que hacer un crucero por el Danubio. Puedes hacer una excursión de un día al castillo de Devín o un recorrido circular por Bratislava. También, si puedes incluirlo en tu itinerario, ir en crucero hasta Viena es una experiencia hermosa.

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