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Bruselas

Bruselas
Bruselas, la capital de Bélgica y sede de la Unión Europea, es una de las ciudades más turísticas de Europa gracias a su rico patrimonio cultural, una arquitectura impresionante que combina edificios modernos y antiguos, y su deliciosa gastronomía.

Dos de los lugares más visitados en Bruselas son la Grand Place, una impresionante plaza rodeada de edificios históricos que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la famosa estatua Manneken Pis, el símbolo de la ciudad.

Es difícil resumir qué hacer y qué ver en Bruselas: hay muchísimas opciones entre las que elegir. Desde su increíble gastronomía hasta cada uno de sus rincones, pasando por el famoso chocolate belga, visitar Bruselas es un destino al que probablemente querrás volver una y otra vez.

Cuándo ir

La mejor época para viajar a Bruselas es de mayo a septiembre, cuando las temperaturas son más agradables y hay más horas de luz. En julio y agosto la temperatura alcanza los 20 °C de media y, a mediados de agosto se celebra la Flowertime, fiesta en la que se cubre la Grand Place con una preciosa alfombra de flores. También, claro, es una de las épocas más concurridas del año, por lo que si decides ir, procura reservar con anticipación.

En otoño las temperaturas empiezan a bajar y hay menos gente, por lo que también sería una buena opción si no te gustan las multitudes. Ten en cuenta que, vayas cuando vayas, el clima puede variar y ser impredecible, por lo que es recomendable que te prepares para diferentes condiciones climáticas.

Clima

El clima en Bruselas es generalmente templado y lluvioso durante todo el año. El verano, de junio a septiembre, suele tener temperaturas diurnas que oscilan entre los 20 y los 25 °C, mientras que en el invierno, de diciembre a febrero, bajan hasta los 0 °C. En general, las precipitaciones son frecuentes durante todo el año, aunque los meses más lluviosos son octubre y noviembre, mientras que los más secos son febrero y abril.

Gastronomía

Otra de las mejores razones para viajar a Bruselas es probar sus platos locales, como los estofados carbonnade flamandes (de ternera, cocinado en cerveza y especies) o waterzooi (de pescado o pollo), las típicas moules-frites (mejillones con papas fritas) , el mitraillette (un bocadillo con carne, papas fritas y salsa), el chicons au gratin (endivias enrolladas en jamón ahumado gratinadas con queso) o un stoemp (puré de papas acompañado de salchichas). No te olvides de acompañar estos platos con una cerveza artesanal: Bélgica tiene más de mil tipos diferentes, entre los que destacan las cervezas de abadía y las trapistas.

Otras especialidades son los waffles, que se sirven solos, con chocolate, frutas, crema u otros toppings, los spéculoos, una galleta muy típica, sobre todo en Navidad, y el famoso chocolate belga.

Bruselas es una ciudad algo costosa y comer no es una excepción, pero en los alrededores de la Grand Place y en el barrio Saint Gerry encontrarás restaurantes con una excelente relación precio-calidad. Los tradicionales waffles, por su parte, puedes probarlos tanto en puestos callejeros, sobre todo en las calles de alrededor del Manneken Pis, como en tiendas especializadas.

Qué ver

Todo el centro histórico de Bruselas gira en torno a la Grand Place, ideal para visitarla en diferentes momentos del día y sobre todo por la noche, cuando se ilumina. Esta plaza rectangular está rodeada de fantásticas casas gremiales entre las que destacan la Maison du Roi (Casa del Rey), que fue el lugar de residencia de los reyes, y hoy alberga el museo de la ciudad; Le Pigeon, en el que se alojó el célebre escritor francés Víctor Hugo; el conjunto neoclásico de seis casas de Le Maison des Ducs de Brabant; las sedes gremiales de Le Renard, Le Cornet y Le Roy d´Espagne; y el Hotel de Ville (Ayuntamiento), que data de mediados del siglo XV e impresiona por su torre de 96 metros de altura. Ten en cuenta que las mañanas de los lunes, miércoles y viernes se arma un mercado de flores.

Otro de los lugares imprescindibles son las galerías Saint Hubert, compuestas por tres espacios: la galería del Rey, la de la Reina y la de los Príncipes. Fueron las primeras galerías comerciales de Europa y un punto de reunión de artistas de la época, y siguen siendo una de las más elegantes del continente con sus hermosas bóvedas de cristal mezcladas con hierro fundido que envuelven las tiendas de lujo, chocolaterías, joyerías y cafeterías.

Cerca de estas galerías se encuentra la Jeanneke Pis, la versión femenina del Manneken Pis. Esta última, una pequeña estatua de bronce de un niño orinando que se ha convertido en uno de los íconos de la ciudad, guarda una curiosidad: tiene un guardarropa con más de 800 prendas que puedes ver en el museo situado en la Maison du Roi y, según la fiesta o celebración del momento, le ponen una determinada ropa y llenan la fuente con cerveza u otra bebida. Además, está el Zinneke Pis, la versión canina del Manneken Pis.

Después de dar un paseo por el centro, baja hasta el imponente palacio de la Justicia, en el bonito barrio del Sablon. Combina en su fachada elementos neoclásicos y neobarrocos, mientras que el vestíbulo interior te sorprenderá con sus más de 100 metros de altura. En el barrio del Sablon se encuentran también varios atractivos: el elegante jardín de la Place du Petit Sablon, rodeado de 48 estatuas de bronce en la que todos los domingos se celebra un mercado de antigüedades; la iglesia Notre Dame du Sablon, construida en el siglo XV; y hermosas boutiques, anticuarios, cafeterías y chocolaterías.

Un sitio curioso para ver mientras registras la ciudad es el edificio del Old England, el Museo de Instrumentos Musicales y el parque Real de Bruselas, con estanques, fuentes, esculturas, jardines y pequeños bosques que se llenan de locales durante los fines de semana. En el lateral sur del parque se encuentra el palacio Real, que fue durante mucho tiempo la residencia de los reyes belgas. En el interior del edificio destaca la gran escalera de mármol blanco y varias salas como la sala de Goya, la sala de los Espejos o la sala del Trono.

Si te gustan los edificios religiosos, la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, de estilo gótico, es la iglesia católica más importante de Bélgica. Este templo se empezó a construir en el siglo XIII y no fue hasta 1961 que la iglesia adquirió el nombre de catedral. En su interior hay un púlpito tallado en madera de estilo barroco, grandes vidrieras y un gran órgano, lugares que no puedes perderte en la visita.

Bruselas y el cómic tienen una relación de muchos años, ya que grandes dibujantes como Hergé -el creador de Tintín- o Peyo -el autor de Los Pitufos- nacieron en esta ciudad. La Ruta del Cómic se ha convertido en un imprescindible para todo el que visita Bruselas, ya que puedes pasear y sorprenderte al ver las fachadas pintadas con murales de las tiras cómicas belgas más famosas, como Tintín, Lucky Luke, El Pequeño Spirou o Astérix y Obélix , entre otros. Además, no te puedes perder la visita al Museo del Cómic.

También es interesante visitar el barrio Europeo, que concentra la sede de los principales edificios e instituciones de la Unión Europea, incluido el Parlamento Europeo, el edificio Belayrmont (sede oficial de la Comisión Europea), el Justus Lipsius (sede del Consejo de la Unión Europea) e incluso un trozo del muro de Berlín.

Si te gustan las construcciones curiosas, el Atomium, que representa un átomo de hierro ampliado 165 billones de veces, fue construido para la Exposición Universal de Bruselas en 1958 y, aunque fue criticado al principio, hoy es uno de sus más interesantes puntos turísticos. En una de las esferas encontrarás un restaurante desde el que se disfruta de una vista panorámica de la ciudad.

Si estás buscando un lugar donde sentarte a tomar algo para finalizar el día, el pequeño barrio de Saint Gery tiene bares y mesas al aire libre. Además, de camino puedes pasar delante del edificio neoclásico del palacio de la Bolsa, uno de los más imponentes de la capital belga, hasta llegar a la Place St. Gery, repleta de buen ambiente y con uno de los íconos arquitectónicos de la capital, Les Halles de Saint-Géry. En este antiguo mercado se combinan los bares con galerías, además de realizar todo tipo de actividades culturales. Otros dos lugares con más ambiente y terrazas de esta zona son la Place De Brouckère y, sobre todo, la Place Ste. Catalina.

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