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República de Sudáfrica

Knysna

Knysna

Knysna es el epicentro histórico, geográfico y cultural de la Ruta Jardín y un imperdible a la hora de visitar Sudáfrica. Su gran diversidad te permitirá disfrutar de playas, bosques tropicales, colinas y las cordilleras de Outeniqua y Tsitsikamma, que dividen la Ruta Jardín del árido Klein Karoo.


La ciudad es un destino popular tanto para los turistas como para quienes se jubilan, especialmente para los británicos y los antiguos expatriados, debido a su clima cálido todo el año. Recientemente, la ciudad se ha convertido también en un destino entre los golfistas, ya que cuenta con varios campos de golf de categoría mundial. El bosque, los ríos, el estuario y el océano que rodean la ciudad están salpicados de rutas de senderismo y muchas oportunidades para realizar actividades al aire libre; si cuando viajas disfrutas caminar, ir a la playa, bucear o nadar, en Knysna encontrarás un lugar para ti.

Cuándo ir

Si bien todo el año es una ciudad agradable para visitar, la mejor época para visitar Knysna es el otoño (de marzo a mayo) o la primavera (de agosto a octubre). Durante esta época, las temperaturas son relativamente agradables, entre 15°C y 25°C, aunque puede haber uno o dos días de lluvia en la semana, así que ten en cuenta llevar paraguas o chaqueta impermeable. En otoño, además, es la época de avistamiento de ballenas, ya que se dirigen a las aguas de la zona para reproducirse.

Clima

El clima en Knysna es oceánico, con veranos calurosos y lluviosos, e inviernos levemente fríos. Durante el verano, el promedio de las temperaturas máximas llegan a 25 °C y muy pocas a los 30 °C. El promedio de las temperaturas máximas durante los meses de invierno es de 17 °C.

Gastronomía

Un crisol de culturas ha creado una atractiva escena gastronómica. Todavía se puede comer auténtica pizza italiana servida por los descendientes del grupo de hilanderos de seda italianos que llegaron a Knysna a cultivar gusanos de seda en 1881. Hay platos tradicionales originarios de la cocina xhosa (uno de los grupos étnicos del país), como el guiso de pollo y pap (una especie de polenta de larga cocción muy extendida como guarnición) o la umngqusho, un plato elaborado con maíz partido y porotos, así como otros propios de la cocina malaya, de la que un gran ejemplo es el bobotie, un pastel de carne con pasas de uva cubierta con huevo y servido a menudo con arroz, coco, banana y chutney. Por otra parte, la comida de mar es sin duda un punto fuerte de la gastronomía local, siendo la ostra de Knysna el máximo exponente.

Qué ver

Knysna es sinónimo de contacto con la naturaleza y actividades al aire libre. Los acantilados Knysna Heads custodian la ciudad y sus senderos ofrecen increíbles vistas del océano y de la salida y puesta del sol. Además, han sido proclamados por la Marina Real Británica como la entrada al puerto más peligroso del mundo y, de hecho, en el fondo del lago está Paquita, un barco alemán que naufragó allí de camino a Barbados en 1903. Puedes bucear para conocerlo y estar en contacto con la fauna acuática. 


Las playas son otro imperdible de la ciudad. A tan solo 15 minutos, el pequeño pueblo Brenton-on-Sea es un paraíso para los amantes de la naturaleza, donde encontrarán el sendero Fisherman's Walk con miradores para avistar delfines. Si lo tuyo es la aventura y las playas solitarias, ve a la playa de Sparrebosch. Partiendo de Pezula Golf Estate, tendrás que caminar 2,5 kilómetros y cruzar una cascada, arroyos y un paisaje alucinante por un terreno escarpado y barroso.


Si estás buscando hacer senderismo, en el interior del bosque de Goldfield el sendero Circles in the Forest es un bucle de 8,5 kilómetros con una cascada, un pozo para nadar y pequeños puentes de madera. Presta atención a las abundantes aves del bosque ya los arroyos llenos de ranas. Para algo más tranquilo puedes ir a Tsitsikamma, donde encontrarás dos rutas de poca dificultad a través de un bosque de peso y arroyos, para observar abundante vida vegetal y animal, así como lugares para disfrutar de un picnic. 


Por otro lado, en la Reserva Natural de Goukamma, a 25 kilómetros de Knysna, hay ocho rutas de senderismo. La más popular es Buffalo Bay Trail, un paseo de cuatro kilómetros con fantásticas vistas del océano, las colinas y los fynbos, un tipo de matorral propio del país. Si quieres algo más largo, prueba el Galjoen Trail, que tiene de todo: playa, dunas, bosque, flores, montaña y vistas al lago.


Thesen Island y Leisure Island son dos sitios urbanos interesantes para conocer. La primera alberga 19 islas artificiales, con casas de estilo colonial, tiendas de moda, galerías, restaurantes y un paisaje increíble en el centro. Puedes llegar a través de un puente.


Si visitas Knyzne de junio a noviembre, podrás observar ballenas francas australes y jorobadas, que migra con sus crías recién nacidas. Verlas abrirse paso, agitar las colas y balancearse sobre las olas es una de las experiencias más bonitas que puedes tener en la ciudad. 


Si viajas en otra época, podrás observar delfines, que andan por allí todo el año, y tal vez tengas suerte y veas ballenas de Bryde.

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