Puning
Puning no figura en los itinerarios clásicos de China, y quizás ahí está su encanto. Esta ciudad del este de la provincia de Guangdong, parte de la región cultural de Chaoshan y bajo la administración de Jieyang, es una de esas joyas donde los viajeros curiosos encuentran sabores, templos y aldeas que parecen detenidos en el tiempo. Fundada como condado en la época Ming, hacia el siglo XVI, Puning creció entre ríos, colinas y arrozales, y se convirtió en cuna de comerciantes y emigrantes que llevaron su cultura hasta el sudeste asiático. De ahí su carácter hospitalario, su devoción por el té y su casi religiosa obsesión por la buena mesa.
Hoy es reconocida por su gastronomía, en especial su salsa de soya fermentada y su famoso tofu frito, y por un patrimonio que va desde mansiones señoriales hasta uno de los grandes centros budistas del este de Guangdong.
Cuándo ir
Los mejores meses para recorrer Puning son octubre, noviembre y marzo, cuando el calor da tregua, el cielo se despeja y las caminatas por templos y montañas se disfrutan sin sobresaltos. Quien busque color local debe apuntar al Año Nuevo Lunar, que en 2027 cae el seis de febrero. En la región de Chaoshan se celebra con procesiones de deidades, ofrendas y banquetes familiares. Le sigue el Festival de los Faroles, el 20 de febrero de 2027, con calles encendidas de rojo. Otras citas del calendario son el Qingming, el cinco de abril, para honrar a los antepasados, el Festival del Bote del Dragón, el nueve de junio, y el Festival del Medio Otoño, el 15 de septiembre.
Clima
Puning tiene un clima subtropical húmedo. El verano, de junio a septiembre, es caluroso y bochornoso, con máximas que rondan los 33 °C o más, y concentra las lluvias más intensas, además de algún temporal asociado a tifones. La primavera es templada y neblinosa, con lluvias frecuentes. El otoño es la estación más amable, con temperaturas agradables y menos humedad. El invierno es suave y seco, con mínimas que suelen bajar a unos diez grados, lo que se agradece con una chaqueta ligera. En cualquier época, conviene llevar paraguas.
Gastronomía
La estrella es el tofu seco de Puning (dou gan), elaborado con soya amarilla y el agua mineral de la zona, que se prensa, se fríe hasta lograr una cáscara dorada y crujiente y se sirve con un corazón tan suave como un flan. Lo acompaña una salsa de cebollino y salmuera. Es el bocado perfecto para recorrer la ciudad o para sentarse con una cerveza.
La otra gran protagonista es la pasta de soya de Puning, un fermentado de más de 150 años de tradición, de sabor salado, umami y con un toque dulce. Con ella se prepara el pollo con pasta de soya: una gallina tierna marinada con sésamo, azúcar y vino de arroz, y cocida en olla de barro hasta que la piel queda dorada. También aparece en pescados al vapor, cangrejo y vegetales estofados, y acompaña los clásicos hotpots de res de Chaoshan. No faltan los rollos de arroz cocidos al vapor con salsa de maní y sésamo, un desayuno muy querido por los locales.
Qué ver
La visita comienza en la Aldea de De'anli (Deanli), en el pueblo de Hongyang, un conjunto de mansiones levantado a fines de la dinastía Qing por el almirante Fang Yao y sus hermanos. Está considerada la mayor y más completa agrupación de casonas de este tipo en Chaoshan. Se recorre sin prisa, entre patios, techos curvos, tallas de madera y pinturas, imaginando la vida de una familia poderosa.
Muy cerca está el casco antiguo de Hongyang, ideal para pasear entre callejones y probar dulces tradicionales como el crocante Hongyang, perfecto con té gongfu.
El corazón espiritual de la zona es el Templo Panlong, considerado el mayor centro de peregrinación budista del este de Guangdong. Se visita para encender incienso, admirar los pabellones y pasear por la reserva natural que lo rodea, donde se unen ríos y bosques. Al lado, el Panlong Bay Hot Spring Resort permite cerrar la jornada con un baño termal en plena naturaleza.
Los amantes de la historia deben incluir el Templo Masiyan, que protagoniza las rutas guiadas por la ciudad, y el Sitio de la Conferencia de Liusha, vinculado a la historia revolucionaria china del siglo XX. Para quien prefiera el aire libre, el Parque Lianhuashan ofrece caminatas en plena ciudad. La Montaña Huangqi, en el límite con Jieyang, regala senderos y miradores.
Los alrededores suman paisajes como el Embalse Dabazi, buenos para pasear en calma, y el Dragon Gulf Resort, otra opción de aguas termales. Con tiempo extra, una escapada a Jieyang, a unos 33 kilómetros, permite visitar su Academia de Confucio, de más de 800 años y de entrada gratuita, aunque cierra los lunes.
Compras
Puning es famosa por su industria textil y su comercio mayorista, y mucho del bullicio de Liusha gira en torno a los mercados de ropa, como el Puning International Clothing City. Entre los recuerdos más auténticos están los frascos de pasta de soya, el tofu seco, los dulces de Hongyang y el té de Chaoshan.