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Roma

Roma
Más de dos mil años de historia se conservan en una ciudad que, hasta el día de hoy, sigue regalando descubrimientos que datan del Imperio Romano. Caminar por Roma es volver en el tiempo y encantarse con cada uno de los rincones que han sabido adaptarse a la arquitectura tradicional, manteniendo ese encanto tan emblemático de la capital italiana.

El Coliseo, la Fontana di Trevi, la Ciudad del Vaticano, la pizza, la pasta, los helados y tantos otros imperdibles hacen de Roma una ciudad de ensueño para cualquier viajero. 

Cuándo ir

Los mejores meses para visitar Roma son abril, mayo, septiembre y octubre, evitando así las temperaturas bajas y lluvias del invierno, y el clima extremadamente caluroso del verano. Además, durante la época estival tiene lugar la temporada alta, por lo que los precios suelen subir y las atracciones suelen verse atiborradas de turistas.

Clima

Roma tiene inviernos y veranos bastante diferenciados en cuanto a temperaturas. En la temporada fría las temperaturas máximas suelen estar en torno a los 15°C, con algo de lluvias ocasionales. Sin embargo, en verano la sensación térmica es muy alta y el clima extremadamente seco, pudiendo alcanzar los 35°C.

Gastronomía

Cuando piensas en Italia como la cuna de la pizza y la pasta, en realidad piensas en Roma. Prácticamente en cualquier restaurante, para todos los bolsillos, encontrarás los clásicos de su cultura culinaria: la pizza margarita y la pasta a la carbonara. Además, los helados son un ícono romano y sin duda uno de los mejores lugares para probarlos es la heladería Giolitti, conocida por ser la más antigua de la ciudad, fundada en 1890.

Roma tiene cientos de restaurantes en toda la ciudad, pero es fácil irse a la segura con los que se ubican en el centro, en torno a la Fontana di Trevi. Pero, más allá de eso, el barrio gastronómico por excelencia de la capital italiana es el Trastévere, la zona bohemia ubicada al otro lado del río Tíber, donde a partir de las 5 de la tarde se sirven los mejores aperitivos -buffets de comida que incluyen un trago-, siendo también el mejor lugar donde salir a cenar.

Qué ver

Roma es una ciudad llena de tesoros vivos que nos muestran cómo su historia ha logrado permanecer casi intacta, aún cuando han pasado más de dos mil años desde el nacimiento del Imperio Romano. Y, para iniciar este viaje, no hay nada mejor que partir por el Coliseo. Este enorme anfiteatro fue construido en el siglo I como un sitio para presenciar luchas de gladiadores y otros espectáculos, y hoy es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En los alrededores del Coliseo existen diversos monumentos de la antigua Roma, que ayudan a comprender la historia del imperio. Entre ellos figuran el monte Palatino -una de las famosas siete colinas de la ciudad- el Foro Romano -un auditorio donde hablaban los oradores, se realizaban lecturas públicas y se organizaban reuniones- y el Circo Máximo, donde se llevaban a cabo las clásicas carreras de carro, muy bien graficadas en la película Ben Hur.

Hacia el centro es posible encontrarse con un imperdible de Roma: la Fontana di Trevi. Se trata de una enorme fuente de 40 metros, cuyo telón de fondo es el Palacio Poli. Según cuenta la leyenda, quien lance una moneda a sus aguas volverá de seguro a Roma; en ese sentido, para evitar las aglomeraciones lo mejor es visitarla al atardecer, para así obtener una foto despejada para el recuerdo.

Relativamente cerca está el Panteón de Roma, un templo construido a comienzos del Imperio Romano para rendirles honores a los dioses. Hacia el norte, no hay que dejar de pasar por la Piazza di Spagna, una de las más famosas de la ciudad, con su esplendorosa escalera de 135 peldaños y la entretenida vida comercial y cultural que se desarrolla en sus alrededores. 

Cruzando el río Tiber se puede divisar el hermoso Castillo de Sant' Angelo, que se construyó como el mausoleo del emperador Adriano. Es una pasada obligada para llegar a otro de los emblemas de Italia: el Vaticano. Esta ciudad-estado es, en realidad, una enorme plaza en torno a la cual se desarrolla la trastienda de la Iglesia Católica, siendo la sede papal. Quienes deseen pueden visitar la famosa Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos, donde destaca la impresionante Capilla Sixtina de Miguel Ángel.

Para ahondar un poco más en la historia de la antigua Roma, una visita opcional son las Termas de Caracalla y a las diversas catacumbas que se encuentran en la zona Via Appia. En ellas es posible descender varios metros bajo tierra para adentrarse en verdaderos pasajes subterráneos donde, antiguamente, se enterraba a los muertos, ya que no estaba permitido hacerlo dentro de la ciudad.

Por la noche, sí o sí hay que visitar el Trastévere, una zona al otro lado del río, en la que la bohemia se respira en cada rincón. Sus callecitas empedradas se sumergen entre casas y antiguos edificios de colores pasteles, donde restaurantes, bares, tiendas, galerías y cafés se han instalado para dar vida a uno de los barrios más entretenidas de Roma.

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