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Selva Negra

Selva Negra
En el suroeste de Alemania, Selva Negra es una región conocida por sus hermosos paisajes, sus pueblos pintorescos, su rica cultura y su deliciosa gastronomía.

Esta zona boscosa, Schwarzwald en alemán, comprende más de 6.000 km² en el estado de Baden-Wurtemberg. Se cree que fueron los romanos quienes la bautizaron así, impresionados por la densidad de sus bosques de abetos y la oscuridad de sus caminos. Compuesta por extensos valles, cada uno de para sorpresas nuevas: pueblitos con casas de entramado de madera y balcones floridos que parecen salidas de un cuento de los hermanos Grimm, cascadas estruendosas, lagos cristalinos, pequeñas granjas solitarias y el famoso pastel de chocolate, crema y cereza.

Cuándo ir

La Selva Negra es uno de esos destinos que, de verdad, puedes visitar en cualquier época del año, ya que cada una tiene sus ventajas. Para empezar, debes saber que hay dos temporadas altas: el verano, de junio a agosto, por el clima cálido para estar al aire libre, y diciembre, considerado por muchas personas la mejor época del año por las luces, la decoración, el vino dulce y los mercados navideños. Ten en cuenta que en estos períodos los precios y las multitudes aumentan.

La primavera y el otoño, por otra parte, son ideales. Si viajas en octubre, a comienzos de otoño, podrás disfrutar del paisaje teñido de hermosos colores, y si vas durante la primavera, verás los campos desaparecer. En ambas épocas hay menos gente, el tiempo es agradable y ahorrarás dinero.

Clima

Típicamente continental, el clima de la Selva Negra tiene inviernos fríos y veranos cálidos. Sin embargo, debido a su ubicación montañosa, varía significativamente según la altitud, con temperaturas más frías y nieve en invierno en las zonas más altas. En verano, las temperaturas medias oscilan entre los 20 y 25 °C durante el día, pero bajan en las noches. En invierno, las temperaturas medias bordean los 0 °C. En general, la región recibe lluvias durante todo el año, especialmente en primavera y verano.

Gastronomia

Hay muchos platos populares en la región que puedes probar: desde el famoso Schwarzwälder Kirschtorte (el pastel de chocolate, crema y cerezas conocido mundialmente como Selva Negra), el Schwarzwälder Schinken (jamón ahumado), la carne de caza como ciervo y jabalí, el Fellchen (pescado de los lagos), la Spätzle (su típica pasta) y la Flädlesuppe (caldo de carne con tiras de crepes a modo de fideos), hasta el Zwiebelkuchen (pastel de cebollas), las salchichas y el tradicional Flammkuchen (una especie de pizza, una masa bien fina sobre la que se coloca tradicionalmente cebolla, panceta y, según la región, crema agria o queso blanco).

La Selva Negra está llena de viñedos en la zona donde no hay bosque, por lo que hay muchos vinos buenos en la región, entre los que destacan los blancos.
En los cascos históricos o zonas céntricas de cada pueblo de la región encontrará restaurantes donde sentarse a comer una de estas ricas comidas y mercados en el que los productores locales venden productos de temporada, donde podrá probar salchichas recién asadas. Si buscas lugares de categoría, en el municipio de Baiersbronn hay varios restaurantes con estrella Michelin.

Qué ver

Son tantas las cosas que hay para ver en Selva Negra, que puedes pasarte varios días recorriendo pueblitos y la maravillosa naturaleza que hay entre cada uno de ellos.

Si te gustan las cascadas, en esta zona abundan. Las cascadas de Triberg son sin duda las más famosas. Con 163 m de altura, es la cascada más alta del país, que se va dividiendo en siete niveles que podrás recorrer gracias a una red de caminos y puentes en el bosque. Las cascadas Allerheiligen también están formadas por siete diferentes saltos de agua, con una altura total de 90 metros. Para llegar a las cascadas del Zweribach, por su parte, deberás caminar un kilómetro por un precioso bosque. Allí mismo encontrarás varias rutas de senderismo, con las que puedes visitar también las cascadas de Hirschbach y las de Teichschlucht.

Al sur se encuentran dos hermosos lagos, el Titisee, un lago glaciar, y el Schluchsee, el más grande de la región. Alrededor de ambos puedes hacer rutas de senderismo, así como visitar el pueblo de Schluchsee, a orillas del lago del mismo nombre.
A medio camino entre ambos lagos se encuentra Feldberg en la Selva Negra, un pueblo de montaña desde el que podrás tomar un teleférico para subir hasta una de las zonas con mejores vistas de la región, el monte Feldberg, que con 1.493 metros de altura es la montaña más alta de la Selva Negra.

La región está salpicada de pueblitos y ciudades que vale la pena conocer. Los mismísimos hermanos Grimm ambientaron en estos pueblos y bosques sus cuentos infantiles Hansel y Gretel, Caperucita Roja, Blancanieves y Pulgarcito, entre otros.
Friburgo, la capital de la Selva Negra, es una ciudad con todas las letras. Su altstadt, o centro histórico, es un espacio peatonal que te invita a caminar sin rumbo entre sus fachadas coloridas y sus calles empedradas. No te pierdas la impresionante catedral gótica, las puertas de entrada a la ciudad, su conocido mirador, el Ayuntamiento Viejo y la red de pequeños canales que llevan agua del río Dreisam.
De Gengenbach destaca su pasado medieval y su calendario de adviento, considerado el más grande del mundo, hecho con las ventanas del edificio del ayuntamiento. Si vas en otra época del año, podrás disfrutar las calles del pueblo con sus fachadas típicas y, especialmente, la calle Engelgasse. El pueblo de Schiltach, por su parte, es una joya medieval cuyo centro histórico tuvo que ser reconstruido por completo tras ser arrasado por un incendio en el siglo XVI: verás la Marktplatz, las preciosas casas con vigas de madera, curiosos museos, la fachada del ayuntamiento y el paseo por la orilla del río Kinzig. Seebach es otro típico pueblo que, además, se encuentra cerca de otro lago de origen glaciar, el Mummelsee. El pueblo de Triberg no es solo famoso por albergar la cascada más alta de Alemania, también presume de tener el reloj de cucú más grande del mundo —tan grande como una casa, tan grande que podrás entrar en él y ver cómo funciona— y la receta original de la conocida tarta Selva Negra.

Baden Baden es famoso por sus balnearios de aguas termales —son especialmente conocidas las termas de Caracalla y el icónico balneario de Friedrichsbad, considerado uno de los más lujosos de Europa—, su arquitectura, sus ruinas romanas, la naturaleza de sus alrededores y el paseo a orillas del río Oos. Durbach, por su parte, es conocido por sus viñedos y por tener el vino más popular de la región.
Calw es probablemente el más desconocido de los pueblos de la Selva Negra, pero tiene el mismo encanto gracias a las fachadas de madera, además de haber visto nacer al poeta y escritor Herman Hesse, a quien le dedicaron una ruta turística centrada en su vida y su obra.

En el pueblo de Oberkirch, en lo alto de una colina, están los restos del castillo de Schauenburg, construido en el siglo X. Como lleva en ruinas desde el siglo XVII, la naturaleza ya forma parte de su estructura, algo que le da un encanto especial. Son rápidas de explorar, pero no deja de ser sorprendente imaginarse cómo habrá sido el castillo en su día y la vida allí.
La lista de cosas para ver y hacer en Selva Negra no se acaba. Baumwipfelpfad Schwarzwald es una pasarela de madera en forma de caracol que sirve como mirador gracias a sus 20 metros de altura. El Vogtsbauernhof es un museo al aire libre ubicado en una granja del siglo XVII donde aprenderás sobre las costumbres y la vida de los habitantes de la región en los siglos XVI-XVIII. El Castillo de Hohenzollern es probablemente el castillo más bonito de la Selva Negra, y supo ser la residencia de la familia real prusiana, mientras que el Monasterio de Maulbronn es uno de los monasterios cistercienses medievales en mejor estado de conservación de Europa.

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