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Siquijor

Siquijor
Conocida históricamente por los colonizadores españoles como la Isla del Fuego debido al brillo fantasmal de las luciérnagas en sus árboles de manglar, Siquijor es una pequeña provincia insular ubicada en la región de Bisayas Centrales. Durante décadas, este destino estuvo rodeado de un aura de misterio debido a sus leyendas de chamanes, curanderos y pociones de amor. Hoy en día, Siquijor ha transformado esa mística en su mayor atractivo, posicionándose a nivel mundial como un refugio ecológico inexplorado donde los mitos ancestrales conviven armoniosamente con playas de arena blanca impoluta, cascadas de color turquesa encendido y algunos de los arrecifes de coral más saludables del sudeste asiático.

Cuándo ir

La mejor época para desembarcar en Siquijor coincide con la estación seca de Filipinas, que va desde diciembre hasta mayo. Durante estos meses, los días son radiantemente soleados y el mar permanece lo suficientemente calmo como para disfrutar de los trayectos en ferry y las sesiones de buceo. Si buscas una experiencia cultural profunda, el momento ideal es durante la Semana Santa, entre marzo y abril.

Clima

El clima en Siquijor es puramente tropical y se divide principalmente en dos estaciones marcadas por los vientos monzónicos. Durante la estación seca, que abarca de diciembre a mayo, el termómetro oscila de manera constante entre los 26°C y los 32°C, siendo los meses de abril y mayo los más calurosos del año y los ideales para no salir del agua. Por otro lado, la estación lluviosa se extiende de junio a noviembre, manteniendo temperaturas cálidas de alrededor de 28°C pero con un incremento drástico en la humedad ambiental. Los meses de agosto y septiembre suelen registrar las mayores precipitaciones.

Gastronomía

La cocina en Siquijor es un fiel reflejo de su identidad isleña, destacando por ingredientes frescos extraídos directamente del mar combinados con el toque casero de la cultura bisaya. El plato típico por excelencia es el Kinilaw, una versión filipina del ceviche en la que el pescado crudo se marina en vinagre de coco, cítricos locales llamados calamansi, jengibre, chile y cebolla. Otra especialidad culinaria imprescindible es el Sutukil, que reúne tres métodos de preparación aplicados al pescado fresco: a la parrilla, en un caldo aromático con limoncillo y marinado.

Qué ver

Siquijor concentra una cantidad asombrosa de maravillas naturales e históricas en sus apenas 340 kilómetros cuadrados de superficie. Las Cascadas de Cambugahay constituyen el atractivo natural más fotografiado de la isla gracias a un complejo de saltos de tres niveles alimentados por aguas cristalinas de un color turquesa surrealista, donde los visitantes pueden nadar o columpiarse en lianas de cuerda para dejarse caer en sus profundas piscinas naturales. 

Cerca de allí se encuentra el Antiguo Árbol Balete, un colosal ejemplar con más de 400 años de antigüedad que los lugareños consideran habitado por espíritus de la naturaleza y en cuya base nace un estanque donde se puede disfrutar de un masaje exfoliante natural en los pies gracias a los pequeños peces locales.

En el plano arquitectónico destaca el Convento e Iglesia de San Isidro Labrador en el municipio de Lazi, construido por los frailes agustinos en 1891 empleando piedra de coral y madera noble, lo que dio forma a uno de los conventos de madera más grandes de toda Asia que hoy alberga un interesante museo eclesiástico. 

Para quienes prefieren la aventura en las alturas, el Monte Bandilaan representa el punto más alto de la isla y funciona como una reserva natural protegida ideal para el senderismo, donde los caminos cruzan cuevas sagradas y una densa vegetación tropical de la cual los curanderos extraen las plantas para sus remedios tradicionales.

La costa suroeste de Siquijor está bendecida con orillas de postal que no tienen nada que envidiar a otros destinos más masificados de las Filipinas. Paliton Beach es conocida localmente como la pequeña Boracay debido a su lengua de arena blanca y fina flanqueada por una hilera infinita de cocoteros inclinados hacia el mar. Las aguas de esta playa son tan transparentes que los botes parecen flotar en el aire, convirtiéndola en el lugar idóneo para contemplar el atardecer, tumbarse a descansar o practicar paddleboarding mientras el cielo se tiñe de tonos rosados.

Por su parte, Tubod Beach alberga un importante santuario marino situado a pocos metros de la orilla, consolidándose como una zona protegida perfecta para el esnórquel y el buceo de superficie donde basta con ponerse la máscara para nadar entre almejas gigantescas y coloridos bancos de peces payaso. 

Finalmente, Salagdoong Beach atrae a los buscadores de adrenalina gracias a sus formaciones rocosas y a una plataforma artificial desde la cual se pueden realizar saltos al vacío desde 7 y 10 metros de altura directamente hacia un mar cristalino de tonos verde esmeralda.

Mapa

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