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Perdido entre las estrellas en Valle del Elqui, una puerta abierta al espacio

Valle del Elqui

Ojalá fuera tan fácil. Tocar una puerta, que la abra un ser celestial y permitiera nuestra entrada al espacio. Parece una quimera, una metáfora de un viaje fuera de la Tierra, pero la ciencia ficción parece convertirse en realismo mágico cuando aterrizamos en Valle del Elqui. Es así de fácil.

Fue mi primera vez en el Valle. En lugar de ir con expectativas, elegí dejarme sorprender por el misticismo, el encanto y la espiritualidad que por alguna razón, bendita razón, desprende esta hechizante burbuja en la Región de Coquimbo.

Un vuelo de 45 minutos aproximadamente, desde Santiago a La Serena, marca el inicio del trayecto. Desde la ventana, se pueden admirar las montañas del Norte Chico, una puesta en escena que se extiende cuando comienza el recorrido por tierra, desde el aeropuerto hasta Valle de Elqui.

Valle del Elqui

La combinación de verde y café de los imponentes cerros, la luz del Sol apuntando hacia los viñedos y pisqueras y la buena vibra que va en ascenso a medida que avanzamos hacen de la hora y 30 minutos de distancia apenas un instante. Mientras tanto, los guías suelen narrar parte de la historia del Valle, sus leyendas y hasta su relación con el espacio.

Algunos locales, incluso, aseguran que la razón por la que el lugar es tan místico es por la apertura de un portal que conectó lo más profundo del universo con la Tierra. Muchos, además, aseguran haber sido testigos de hallazgos extraterrestres, convertidos en carpetas confidenciales de agencias espaciales.

Se siente diferente comer aquí”, exclamé durante la cena en la primera noche. El lugar parece estar rodeado por una capa de paz que expulsa aire fresco. La respiración parece ralentizarse, el oído parece potenciarse, la vista puede identificar mejor las tonalidades y el gusto valorar mejor los sabores.

Los sabores de Valle del Elqui

La carta de presentación de Valle del Elqui está ilustrada por piscos y vinos. De hecho, con un prisma de humor y seriedad, algunos lugareños aseguran que, en lugar de tomar café, empiezan sus días con un trago de pisco. Otros destacan su valor como digestivo y su esperada presencia en brindis, fiestas y celebraciones.

Pisco Los Nichos
Pisco Los Nichos.

Muchos reiteran que los campos del Valle están bendecidos. ¿Cómo es posible que, en medio de montañas áridas, con 300 días soleados al año y con al menos 25 grados centígrados de temperatura como promedio el verde reine y las uvas nazcan? Buena parte de la magia de Valle del Elqui es olvidarse de los datos, de lo comprobable, y adentrarse en el misterio que hace rica a esta localidad.

Los diferentes recorridos a pisqueras y viñedos te permiten descubrir decenas de lugares en el Valle, como los pueblos de Vicuña, Pisco Elqui, Monte Grande, entre otros, entender su historia sociocultural, llevarte algún recuerdo artesano y probar los distinguidos sabores de los piscos y las diferentes cepas de vino, especialmente (esta es una recomendación) la syrah. En cualquiera de los escenarios, siempre serán los mejores acompañantes para la buena comida que se sirve en los restaurantes de Valle del Elqui.

Viñedos de Alcohuaz
Viñedos de Alcohuaz.

En este santuario, para muchos, se marca un antes y un después en la toma de vino. “Tomar vino debe despertar tus cinco sentidos”, explicaba un guía, quien detalló esta experiencia multisensorial.

El tacto debe sentir el tallo de la copa para moverla ligeramente en pequeños círculos, tu olfato identificará las notas, tu mirada siempre estará puesta sobre su color, tu oído despertará al brindar chocando las copas y tu gusto se sentirá complacido al tomarlo”. Cuánta razón tiene.

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Donde se tocan las estrellas

Valle del Elqui no solo se trata de pisco, vino y espiritualidad, y observar las estrellas no solo es una actividad nocturna. Justo antes de que el Sol se despida, se puede observar al astro estelar con un telescopio solar, un instrumento que suelen ofrecer a los tours astronómicos. La experiencia queda grabada en la retina, incluso, al pestañear tras la observación, parece quedar en los ojos una película eterna de esa enorme esfera roja que ilumina el Valle. Aún puedo sentir el calor en los ojos.

Cuando cae la noche, Valle del Elqui no necesita lámparas, focos ni linternas. La luz la ofrece el universo. Un centenar de estrellas pueden admirarse desde cualquiera de los campos y observatorios, desde el suelo o desde las montañas. Que la siguiente foto hable por sí sola.

Es inevitable querer tomar fotografías ante semejantes paisajes, pero los astrónomos recomiendan que, para una verdadera conexión, los celulares queden a un lado, apagados por unas horas. La mirada parece amplificarse, la luz de las estrellas y de la Luna se vuelven aún más intensas y con un abrir y cerrar de ojos sentirás que cruzas esa puerta entre Valle del Elqui y el espacio.

Mira hacia el cielo más despejado del mundo. Observa las estrellas. Respira profundo al mirar la Luna. Cierra los ojos mientras escuchas la sonoterapia y conéctate con el entorno. Ábrelos.

Espacio

Valle del Elqui es un lugar maravilloso para vacacionar. Es distinto. Combina muchos matices, desde la cata de vinos y piscos hasta la observación espacial. Hay decenas de alojamientos y hoteles, restaurantes, observatorios y muchas otras razones por las que estar en el Valle es tan especial. La conexión con la naturaleza es inmediata, la pasión por los productos locales contagiosa y las preguntas más misteriosas sobre nuestro universo protagonizan intensos e interesantes debates que nos brindan conocimiento.

Además, desde muy pocos lugares en la Tierra se pueden apreciar (con telescopios) el resplandor y la silueta de Saturno y sus anillos, o una imagen plena de la Luna, como si estuviéramos a punto de alunizar en ella.

Luna, desde Valle del Elqui
Créditos: Amatista Travels

Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios, solía repetir la poetisa Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura y originaria del pueblo de Vicuña. Después de unos días en Valle del Elqui, serás más feliz y más sabio. Y al igual que yo, querrás volver a perderte entre las estrellas.

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