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Qué hacer en Kioto, la antigua capital de Japón

Kioto

Caminar por Kioto es recorrer más de mil años de historia viva. En esta ciudad, donde los templos centenarios conviven con calles de madera, jardines zen y rituales ancestrales, el tiempo parece avanzar a un ritmo distinto.

Antigua capital imperial de Japón durante más de 10 siglos, Kioto no solo es un destino turístico: es el corazón cultural del país y una puerta privilegiada para comprender su identidad más profunda.

¿Por qué Kioto es un destino reconocido a nivel mundial?

Kioto fue fundada en el año 794 como Heian-kyō, convirtiéndose en la capital imperial de Japón hasta 1868. Durante ese extenso período, la ciudad se consolidó como el centro político, cultural y espiritual del país.

A diferencia de otras grandes urbes japonesas, Kioto logró conservar gran parte de su patrimonio histórico, incluso tras la Segunda Guerra Mundial, ya que fue excluida de los bombardeos.

Gracias a esta preservación excepcional, hoy Kioto alberga más de 2.000 templos y santuarios, muchos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de palacios imperiales, casas tradicionales (machiya) y barrios históricos que mantienen intactas tradiciones centenarias.

Kioto
Kioto.

Kioto es mundialmente reconocido porque representa la esencia del Japón tradicional. Es el lugar donde se practican con mayor rigor las artes clásicas japonesas, como la ceremonia del té, el ikebana, el teatro nō y kabuki, y donde aún es posible ver geishas —o geiko, como se les conoce localmente— desplazándose por calles empedradas al atardecer.

Además, la ciudad ofrece una combinación única de espiritualidad, naturaleza y arquitectura, lo que la convierte en un destino imprescindible tanto para viajeros culturales como para quienes buscan experiencias contemplativas y estéticas.

Mejor época para viajar a Kioto

Kioto es un destino atractivo durante todo el año, pero existen estaciones especialmente recomendadas. La primavera (marzo a mayo) es considerada la mejor época para visitar la ciudad, gracias a la floración de los cerezos (sakura), que transforma parques, riberas y templos en escenarios de una belleza efímera y simbólica.

El otoño (octubre y noviembre) es otra temporada ideal, cuando los arces se tiñen de tonos rojos, naranjas y dorados, creando paisajes espectaculares, especialmente en templos y jardines.

El verano (junio a agosto) es caluroso y húmedo, con lluvias intermitentes, mientras que el invierno (diciembre a febrero) es frío, aunque ofrece una experiencia más tranquila, con templos cubiertos de nieve.

¿Qué comer?

Kioto
Kaiseki.

La gastronomía de Kioto es reconocida por su elegancia y equilibrio. Destaca la kaiseki, una alta cocina tradicional japonesa que se presenta en varios tiempos y prioriza la estética, el sabor y el respeto por los ingredientes de temporada.

Algunas estrellas del kaiseki son el sakizuke, el mukōzuke (sashimi), el yakimono, el arroz blanco, la sopa de miso, los encurtidos tradicionales y un postre ligero.

Kioto también es famosa por el uso del tofu, así como por platos como el yudofu, los obanzai y los dulces tradicionales a base de té verde matcha.

El imperdible: Santuario Fushimi Inari-taisha

Kioto
Fushimi Inari.

Uno de los íconos más visitados de la ciudad es el Santuario Fushimi Inari-taisha, famoso por sus miles de torii rojos que forman senderos infinitos en el monte Inari.

Dedicado al dios del arroz y la prosperidad, este santuario ofrece una experiencia visual y espiritual única, especialmente al amanecer o al anochecer.

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Principales atractivos turísticos de Kioto

En el oeste de la ciudad se encuentra el Templo Tenryu-ji, uno de los grandes templos zen de Kioto y Patrimonio de la Humanidad. Su jardín paisajístico, diseñado en el siglo XIV, se integra con el entorno natural.

Kioto
Tenryu-ji.

Muy cerca, el bosque de bambú de Arashiyama ofrece una de las postales más reconocibles de Japón, una experiencia que resume la armonía japonesa entre naturaleza y espiritualidad.

Kioto
Arashiyama.

Otro imperdible es el Kinkaku-ji o Templo del Pabellón Dorado, cuya estructura cubierta de pan de oro se refleja en un estanque sereno, símbolo de la estética refinada del período Muromachi.

Kioto
Kinkaku-ji.

El Templo Sanjusangendo alberga 1.001 estatuas de Kannon, la diosa de la misericordia, creando una atmósfera solemne y conmovedora.

Kioto
1.001 estatuas de Kannon.

Para cerrar el recorrido, el barrio de Gion, el casco antiguo de Kioto, invita a recorrer callejones tradicionales, casas de té y fachadas de madera, donde aún es posible observar la vida cotidiana de las geishas.

Kioto
Gion.

En un Japón moderno y vibrante, Kioto permanece como un recordatorio vivo del pasado, ofreciendo una experiencia profunda, auténtica e inolvidable.

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