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Especial 7 maravillas del mundo: Cristo Redentor, monumento de la fe en Brasil

Cristo Redentor

El camino de este Especial 7 maravillas del mundo moderno nos lleva a una última parada, una muy especial, llena de cultura, espiritualidad y, por sobre todas las cosas, fe: el Cristo Redentor, el monumento que impacta a creyentes y no creyentes, no solamente en Brasil y Río de Janeiro, sino al mundo entero.

Icónico, el Cristo Redentor reina en la cima del cerro del Corcovado en Río con sus 38 metros de altura y brazos abiertos, una expresión de acogida para locales y especialmente para los viajeros. Esta escultura, testigo de la historia y la evolución de una de las ciudades más vibrantes del mundo, está dentro del Parque Nacional de la Tijuca.

Desde su mirador, a 710 metros sobre el nivel del mar, ofrece una de las vistas panorámicas más impresionantes del mundo, con la bahía de Guanabara, el Pan de Azúcar y las icónicas playas de Copacabana e Ipanema como telón de fondo.

En 2007, el Cristo Redentor fue elegido como una de las 7 maravillas del mundo moderno en una votación organizada por la fundación New7Wonders. Este reconocimiento no solo destacó su valor arquitectónico, sino también su impacto cultural y simbólico, su majestuosidad, su significado religioso y su imponente ubicación en lo alto del Corcovado.

Cinco años después, la UNESCO reconoció al monumento y su entorno como Patrimonio de la Humanidad por su valor histórico y artístico.

El origen de un símbolo de paz y fe cristiana

La idea de construir una estatua de Cristo en Río de Janeiro surgió a principios del siglo XX. En 1921, con motivo del centenario de la independencia de Brasil, se propuso erigir un monumento religioso que simbolizara la paz y la fe cristiana.

Cristo Redentor
La envergadura de los brazos del Cristo alcanza los 28 metros de ancho.

La propuesta fue aceptada y el diseño fue confiado al ingeniero brasileño Heitor da Silva Costa, con la colaboración del escultor francés Paul Landowski, quien esculpió la imagen en estilo art déco.

La construcción comenzó en 1926 y tomó cinco años en completarse. El 12 de octubre de 1931, el Cristo Redentor fue inaugurado oficialmente y, desde entonces, ha sido un ícono de Brasil y del mundo.

Construir el Cristo Redentor en la cima del Corcovado fue un desafío arquitectónico y logístico sin precedentes en la época. La escultura fue diseñada en hormigón armado, un material innovador para la época que garantizaba resistencia y durabilidad.

Su revestimiento está hecho de piedra jabón, una roca de textura suave y gran capacidad de absorción de calor, lo que ayuda a proteger la estructura de las inclemencias del tiempo.

¿Cómo construyeron una estatua de 38 metros de alto?

Aunque la idea y el diseño fueron concebidos en Brasil, la escultura fue esculpida en Francia por el artista Paul Landowski. La cabeza y manos fueron talladas en París y luego transportadas a Río de Janeiro en barco. Una vez en Brasil, cada fragmento fue cuidadosamente ensamblado en la cima del Corcovado, lo que requirió una planificación meticulosa y el uso de sistemas especiales de transporte y elevación.

Cristo Redentor
Panorámica con vista al Cristo Redentor y Río.

Para su edificación, se necesitaron miles de bloques de hormigón que fueron transportados hasta la cima del Corcovado mediante un sistema de ferrocarril y poleas. Además, debido a la dificultad del terreno, los trabajadores tuvieron que construir andamios especiales y pasarelas temporales para ensamblar cada pieza de la estatua con precisión.

El proceso tomó cinco años de arduo trabajo y requirió la participación de ingenieros, artistas y obreros especializados. Y a pesar de las dificultades técnicas, el resultado fue una obra maestra de la ingeniería y el arte, que ha resistido el paso del tiempo y sigue siendo uno de los monumentos más visitados del mundo.

Uno de los detalles más impresionantes de la construcción es la postura de los brazos extendidos del Cristo, que simbolizan la paz y la bienvenida a todos los que llegan a la ciudad. La envergadura de los brazos alcanza los 28 metros de ancho, lo que representó un reto adicional para garantizar la estabilidad de la estructura ante vientos fuertes y cambios climáticos.

El Cristo Redentor, un recuerdo para toda la vida

Visitar el Cristo Redentor es una experiencia inolvidable, y la aventura comienza incluso antes de llegar a la cima, gracias a las diferentes formas de ascender al monumento.

Cristo Redentor
Viajera frente al Cristo Redentor.

El Tren del Corcovado ofrece un recorrido encantador a través de la densa selva del Parque Nacional de la Tijuca, permitiendo disfrutar del exuberante paisaje antes de llegar a la cima. También existen minibuses autorizados que parten desde distintos puntos de la ciudad y brindan un acceso cómodo.

Para los más aventureros, el senderismo es una opción desafiante pero gratificante, admirando toda la vegetación de los alrededores y permitiendo una conexión más cercana con la naturaleza. Son más de cinco kilómetros de subida y se recomienda ir acompañado con un guía.

Una vez en la cima, la vista panorámica de Río de Janeiro es absolutamente impresionante. Desde este punto, es posible admirar lugares icónicos como el Pan de Azúcar, el Estadio Maracaná y la Laguna Rodrigo de Freitas, enmarcados por la inmensidad del océano Atlántico y la vibrante ciudad de Río de Janeiro.

Cinco curiosidades sobre el Cristo Redentor

  1. No fue construido en Brasil: Como explicamos antes, aunque la idea y el diseño son brasileños, la escultura fue ensamblada en Brasil, pero sus piezas principales fueron esculpidas en Francia por el artista Paul Landowski.
  2. Resiste tormentas eléctricas: Cada año, el Cristo recibe el impacto de numerosos rayos debido a su altura y ubicación. En 2014, un rayo dañó uno de sus dedos, lo que obligó a su restauración.
  3. Tiene un corazón simbólico: En el pecho del Cristo hay un pequeño corazón tallado, simbolizando el amor y la fe del pueblo brasileño.
  4. Ha sido protagonista de eventos históricos: La estatua ha sido iluminada con diferentes colores en numerosas ocasiones para conmemorar eventos globales, como los Juegos Olímpicos de Río 2016 y campañas de concienciación mundial.
  5. Tiene una capilla en su pedestal: Dentro del Cristo Redentor, en su base, se encuentra una pequeña pero significativa capilla: la Capela de Nossa Senhora Aparecida, dedicada a la patrona de Brasil.
Río de Janeiro
Año Nuevo en Río.

Si estás planeando un viaje a Brasil, incluir esta maravilla del mundo moderno en tu itinerario es una decisión que sin duda te dejará sin aliento cuando estés a los pies del Cristo Redentor, símbolo de fe, unidad y hospitalidad en Río de Janeiro.

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