Experiencia Expan: Una tercera mirada a Panamá
La jefa de Marketing Digital de Expan Tours, Valeria Villalobos, relata por qué decidió “repetirse el plato” para sus últimas vacaciones: Panamá. Las razones sobran.
«Esta es la historia de por qué elegí Panamá por tercera vez para irme de vacaciones. Sí, el mundo es inmenso, pero yo preferí volver a un lugar que ya me había hecho inmensamente feliz.
Nos conocimos en 2013, en unas vacaciones largas y a paso lento, que no solo me llevaron a descubrir Ciudad de Panamá, sino también Bocas del Toro. Regresé en 2016, esa vez para alucinar con el archipiélago de San Blas (o Gunayala). Siendo una aficionada a las playas, doy fe de que las suyas pelean el podio de las más lindas del mundo.
Pero esta vez el plan era concreto: solo seis días para escaparme. No tenía ni un minuto para perder en estas vacaciones, así que pensé: «¿A dónde puedo viajar en vuelo directo, ojalá de noche y que tenga entretención y playa?«. La respuesta ya la conocen.

Salí a las 5:00 am de Chile en vuelo de Copa Airlines que me dejó a las 9:00 am en Ciudad de Panamá. Solo seis horas de viaje, sin escalas, y una diferencia horaria perfecta para aprovechar ese primer día por completo».
Sin tiempo que perder en Panamá
«Elegí quedarme en Obarrio, un sector céntrico, seguro y bastante turístico. Es una zona con accesos fáciles a las principales zonas de interés de Ciudad de Panamá, aunque hay que considerar que el tráfico suele ser denso a partir de las 4:00 de la tarde.
Temprano por la mañana partí a recorrer el Casco Antiguo, fundado en el siglo XVII por los colonos que dejaron un legado arquitectónico y cultural invaluable. Y claro, no por nada hoy la UNESCO lo enlista como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Nada queda al azar en el Casco. Las casonas se mantienen impecables y han sido reformadas para convertirlas en hoteles, exquisitos restaurantes y tiendas. En una mañana se puede recorrer fácilmente a pie y llegar hasta el Paseo de las Bóvedas, que regala una de las postales más espectaculares del skyline de Ciudad de Panamá. Como dato, allí se encuentra un pequeño mercado artesanal donde los precios son muchísimo más convenientes que en el resto de la zona histórica».
Una obra de ingeniería alucinante
«Viajar a este destino y no conocer el Canal de Panamá es como irse de vacaciones a Paris y saltarse la Torre Eiffel.
A solo 20 minutos de la ciudad, las esclusas de Miraflores son el lugar donde se puede ver una de las obras de ingeniería más impactantes del siglo XX. Diversas compuertas son capaces de nivelar el volumen de agua de los océanos Atlántico y Pacífico a medida que pasan las embarcaciones.

¿Mi sugerencia? Estar allí a las 14 horas, para tener tiempo de encontrar un buen lugar para admirar la considerada “octava maravilla del mundo”. En las tardes suelen pasar más barcos que en las mañanas, por lo que escoger ese horario es irse a la segura».
Sin reloj y con zapatos cómodos
«¿Es Panamá el paraíso del shopping? Sí y no. La negativa radica en que este país no destaca por ser de los más baratos de América, pero el lado positivo es que tiene el centro comercial más grande de Latinoamérica.

El Albrook Mall tiene más de 380.000 m2 y alrededor de 700 tiendas. Está conectado directamente con la estación de metro, por lo que tiene excelente acceso desde zonas turísticas como Obarrio o El Cangrejo.
No sé si este mall tiene además un portal a otra dimensión, pero llegué a las 10 de la mañana y, cuando miré el reloj, ya eran las 6 de la tarde. Ok, no culparé al multiverso, pero es que el tiempo se desdibuja cuando hay tanto que mirar (y comprar).

En otro de mis viajes a Panamá visité también la Zona Libre de Colón, pero sugiero hacerlo con un tour de compras, pues los trámites de acceso pueden ser engorrosos para quien vaya por su cuenta. Ahí las compras sí son convenientes, pues es la zona franca más grande de Latinoamérica. Sí, a los panameños les gustan los récords».
Un paraíso millonario
«Aunque muchos piensan lo contrario, Ciudad de Panamá no tiene playas. Pero yo tengo muy buen ojo para encontrar islas paradisíacas y esta vez no fue la excepción. Y, aunque me lo guardaría como un secreto, lo voy a contar.
A una hora y media de la capital se encuentra la isla Contadora, un refugio de millonarios rodeado de playas cálidas y aguas turquesas. En medio del archipiélago Las Perlas, esta isla es un paraíso para escaparse por un par de días.

Si lo de los millonarios los dejó con preguntas, acá va la aclaración. Desde los ‘70, los principales magnates panameños comenzaron a construir impresionantes mansiones en esta isla que solo tiene 3 km2. Incluso, en esa época se inauguró el entonces famoso Hotel Contadora, un resort donde se reunían los empresarios y famosos más adinerados del mundo, incluidos el Chapo Guzmán y Pablo Escobar. El recinto cerró en 2009 y hoy solo quedan sus ruinas, dignas de una película de Chernóbil, en primera línea de una playa de ensueño.

La isla tiene pocos hoteles y los autos no están permitidos, salvo para obras de construcción. Así que hay dos formas de moverse: a pie o en carrito de golf, para estar a tono con la onda millonaria. De todas formas, las tres principales playas se encuentran relativamente cerca.

Un dato curioso: Contadora está muy poblada por venados. En medio del silencio, de pronto se pueden escuchar ruidos procedentes de la selva, que terminan por animalitos curiosos asomándose -sin miedo- entre la vegetación».

¿Volveré a Panamá?
«Me encantaría. Panamá es un país sumamente desarrollado, con una biodiversidad única y un elemento rescatable por sobre todo: la amabilidad de su gente es algo que no había encontrado en ningún otro viaje por América.
Otro dato: Copa Airlines ofrece la posibilidad de hacer stopover en Ciudad de Panamá, quedándose hasta siete días en ella antes de continuar el viaje al destino final.
Seguro vuelvo por cuarta vez«.
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