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Guía completa para viajar a la Antártica chilena

Antártica chilena

La Antártica chilena. Uno de los territorios más remotos, puros y extraordinarios del planeta. Un lugar donde el silencio adquiere otra dimensión, el paisaje parece detenido en el tiempo y la naturaleza se manifiesta con una fuerza difícil de describir.

Para muchos viajeros, llegar al continente blanco representa el último gran viaje, una experiencia transformadora que redefine la manera de entender el mundo y el vínculo con la Tierra.

Aunque durante décadas la Antártica estuvo asociada casi exclusivamente a la ciencia y la investigación, hoy se ha consolidado también como un destino soñado para viajeros aventureros de todo el mundo.

Aventureros que buscan explorar paisajes inexplorados, observar fauna salvaje y sentir, de manera tangible, que se encuentran en los confines del planeta, pueden planificar un gran viaje hacia el continente blanco.

Antártica chilena: La puerta de entrada al continente blanco

Chile posee una posición estratégica privilegiada para acceder a la Antártica. Su territorio más austral, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, funciona como el principal punto de conexión entre Sudamérica y el continente helado.

Antártica chilena
Base González Videla.

Desde allí parten expediciones científicas, misiones logísticas y, cada vez con mayor frecuencia, viajes turísticos de carácter exploratorio.

La Antártica chilena destaca por su cercanía relativa, su infraestructura de apoyo y su compromiso histórico con la conservación y la investigación científica, permitiendo un turismo sostenible, seguro y respetuoso del entorno.

Cómo llegar a la Antártica chilena

El viaje comienza en Santiago, la capital de Chile. Desde allí, la ruta más habitual es tomar un vuelo hacia Punta Arenas, ciudad ubicada a orillas del estrecho de Magallanes y considerada la puerta de entrada natural a la Antártica.

Existen vuelos diarios entre ambas ciudades, con una duración aproximada de tres horas y media.

Una vez en Punta Arenas, se abren dos grandes alternativas para continuar la travesía hacia el continente antártico: vía aérea o vía marítima.

Antártica chilena
Crucero por la Antártica.

Vía aérea: Rapidez y comodidad

La opción aérea es la más rápida y directa. Desde Punta Arenas, vuelos especiales trasladan a los viajeros hasta la Base Aérea Presidente Eduardo Frei Montalva, ubicada en la Isla Rey Jorge, en las Islas Shetland del Sur. El trayecto dura aproximadamente dos horas.

Este tipo de viaje suele formar parte de expediciones organizadas que combinan vuelos, navegación y recorridos guiados, ideal para quienes disponen de menos tiempo.

Antártica chilena
Antártica.

Vía marítima: Experiencia inmersiva

Para quienes buscan una vivencia más aventurera, los cruceros antárticos ofrecen una experiencia inolvidable. Estas expediciones zarpan desde Punta Arenas o Ushuaia y cruzan el legendario Paso de Drake, uno de los tramos de navegación más desafiantes y emocionantes del mundo.

Los itinerarios, que duran entre una y dos semanas, incluyen navegación entre icebergs, desembarcos en bahías remotas y visitas a bases científicas internacionales.

Antártica chilena
Antarctica 21.

Los atractivos del fin del mundo

La Antártica chilena deslumbra por su inmensidad, su blancura infinita y sus paisajes esculpidos por el hielo, el viento y el océano. Cada jornada revela escenarios únicos de glaciares, montañas nevadas y mares cargados de vida.

La Península Antártica, que tiene la norte las Islas Shetland del Sur, es la franja más septentrional del continente y uno de los sectores más visitados. Sus enormes icebergs, acantilados de hielo y fiordos profundos crean uno de los paisajes más impresionantes del planeta.

Considerada la puerta de entrada al continente, la Isla Rey Jorge alberga la Base Frei, la principal instalación chilena en la zona, además de bases de países como Rusia, China y Corea del Sur. En esta isla es posible observar pingüinos, lobos marinos y aves antárticas, además de conocer la vida y el trabajo de los científicos que habitan el continente.

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Lobo marino.

Por su parte y fiel a su nombre, Bahía Paraíso es uno de los paisajes más espectaculares del continente. Rodeada de glaciares y montañas cubiertas de nieve, es un lugar privilegiado para el avistamiento de ballenas, focas y aves marinas, además de actividades como kayak y fotografía de naturaleza.

Crucero por la Antártica desde Ushuaia a Punta Arenas (6 días / 5 noches)

Navegaciones, vida salvaje y exploración antártica

Las expediciones en la Antártica recorren las Islas Shetland del Sur y la costa occidental de la Península Antártica, navegando por fiordos repletos de hielo y atravesando sectores emblemáticos como el estrecho de Gerlache, el estrecho Penola, el Cabo de Hornos y el Paso Drake.

Cada día, dependiendo de los itinerarios, incluyen desembarcos en botes zodiac, permitiendo explorar el entorno de forma directa y controlada.

Por otro lado, uno de los mayores atractivos del viaje es el contacto con la vida salvaje. Entre las especies más emblemáticas se encuentran los pingüinos Adelia, Papúa y Emperador, además de lobos marinos, elefantes marinos, focas leopardo y ballenas como la jorobada, la minke y la orca. Las aves antárticas, como petreles y skuas, completan este ecosistema único.

Antártica chilena
Pingüinos en la Antártica.

Sostenibilidad y protección del territorio antártico

La Antártica es uno de los últimos grandes santuarios naturales del planeta, un territorio prácticamente intacto donde la presencia humana está estrictamente regulada. Su fragilidad ambiental ha llevado a la comunidad internacional a establecer uno de los sistemas de protección ambiental más rigurosos del mundo, con el objetivo de preservar este ecosistema único para las futuras generaciones.

El principal marco normativo es el Sistema del Tratado Antártico, del cual Chile es miembro fundador. Este acuerdo internacional establece que la Antártica debe ser utilizada exclusivamente con fines pacíficos, científicos y de cooperación internacional, prohibiendo actividades como la explotación minera y limitando de manera estricta el impacto humano sobre el medio ambiente.

Antártica chilena
Expedición en la Antártica.

En el ámbito del turismo antártico, la sostenibilidad es un pilar fundamental. Todas las expediciones operan bajo normas claras que regulan el número de visitantes, los lugares de desembarco y la forma de interactuar con la fauna y el entorno natural. Estas directrices son supervisadas por organismos internacionales, que promueve un turismo responsable, seguro y de bajo impacto ambiental.

Gracias a las estrictas regulaciones ambientales, el turismo se realiza bajo altos estándares de sostenibilidad, protegiendo el frágil equilibrio ecológico.

Consejos y recomendaciones para viajar a la Antártica chilena

La temporada turística va de noviembre a marzo, durante el verano austral, cuando las temperaturas son menos duras y la luz se extiende durante gran parte del día.

El clima en la Antártica chilena es polar. La temperatura media en invierno es de -12º C, mientras que en verano rara vez supera los 0º C. La nieve es abundante y supera los 1.250 milímetros anuales.

El equipamiento adecuado es fundamental: ropa térmica, impermeable, guantes, gorro, botas especiales y protección solar permiten enfrentar las condiciones climáticas y disfrutar plenamente del paisaje.

Antártica chilena
Antártica chilena.

Un viaje al fin del mundo deja huella para siempre. Y en ese equilibrio entre exploración y respeto por el continente blanco reside el verdadero valor de la experiencia: Conocer uno de los últimos confines del planeta con una pureza que permanece intacta. ¡Aventúrate hacia la Antártica!

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