Parque Nacional Vicente Pérez Rosales cumple 100 años, el más antiguo de Chile
Este lunes 17 de agosto, el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales cumple un siglo de existencia. Creado en 1926 en plena Región de Los Lagos, es el parque nacional más antiguo de Chile y uno de los primeros de todo el continente, un antecedente que lo convierte en un verdadero pionero de la conservación sudamericana.
Cien años después, sus 253 mil hectáreas de bosques templados lluviosos siguen siendo uno de los paisajes más fotografiados y añorados del sur, y su centenario se celebra con seminarios, encuentros y reconocimientos que se extienden desde Puerto Varas hasta Santiago.
Un siglo de historia entre volcanes y lagos turquesa
El parque nació el 17 de agosto de 1926, en un momento en que la idea de proteger territorio por su valor natural era todavía excepcional en la región.
Desde entonces, su nombre quedó indisolublemente unido a algunos de los íconos más reconocibles del sur de Chile: los Saltos del Petrohué, donde las aguas de deshielo se abren paso entre rocas volcánicas de basalto; el lago Todos los Santos, de un turquesa casi irreal que cambia de tono según la luz del día; y el imponente volcán Osorno, cuyo cono nevado domina el horizonte de todo Llanquihue.

El parque forma parte además de la Reserva de la Biósfera Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes, un reconocimiento internacional que subraya la relevancia ecológica de sus bosques siempreverdes.
Su centenario llega en un momento simbólico para el país: Como explica Report News, actualmente cerca del 21% del territorio chileno se encuentra bajo protección oficial, un salto que tiene sus raíces precisamente en la creación de este parque hace cien años.
Cómo llegar al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales
Para quienes planean vivir el centenario en terreno, la forma más rápida de llegar es en avión hasta el Aeropuerto El Tepual, en Puerto Montt, con vuelos diarios operados por LATAM, Sky Airline y JetSmart y un trayecto de aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos.
Desde el aeropuerto, Puerto Varas queda a poco más de media hora en auto, y desde ahí el acceso al parque se hace por la Ruta 225, bordeando el lago Llanquihue en dirección a Ensenada y Petrohué, un recorrido de unos 60 kilómetros que toma alrededor de una hora.

Quienes prefieren viajar por tierra pueden tomar la Ruta 5 Sur desde Santiago, un trayecto de cerca de 1.000 kilómetros que también puede cubrirse en bus, con servicios diarios y un viaje de entre 12 y 14 horas.
Para quienes no cuentan con vehículo propio, hay minibuses frecuentes entre Puerto Varas y Ensenada, con salidas cada 20 minutos, ideales para llegar directo a los Saltos del Petrohué o al embarcadero del lago Todos los Santos.
Puerto Varas como punto de partida hacia el sur profundo
Puerto Varas funciona como la base natural para explorar el parque y, al mismo tiempo, como puerta de entrada a un circuito mucho más amplio por el sur de Chile.
La ciudad, de marcada herencia alemana y arquitectura de tejas y balcones frente al lago Llanquihue, permite combinar en un mismo viaje la excursión al parque con una ruta lacustre y volcánica que recorre Frutillar, con su costanera y su Teatro del Lago; Puerto Octay, de calles tranquilas y miradores hacia el volcán Osorno; y Puerto Montt, punto de conexión aérea y marítima hacia Chiloé y la Patagonia norte.

Desde Petrohué, además, es posible cruzar el lago Todos los Santos en catamarán hasta Peulla, en pleno corazón cordillerano, una travesía que forma parte del histórico Cruce de Lagos hacia Bariloche y que suma un componente de aventura binacional al recorrido.
Para quienes buscan actividad física, el parque ofrece senderos de distinta exigencia, ascensos guiados al volcán Osorno (con registro obligatorio en Conaf) y actividades de rafting, kayak y pesca deportiva en las aguas del río Petrohué.
Un viaje de referencia por la zona puede estructurarse en torno a cuatro o cinco días: llegada a Puerto Varas y tarde libre junto al lago Llanquihue; jornada completa en el parque, con Saltos del Petrohué y navegación por el lago Todos los Santos; un día de excursión al volcán Osorno o a Frutillar y Puerto Octay; y cierre en Puerto Montt, ya sea como punto de regreso o como enlace hacia nuevos destinos del sur austral.

Un siglo después de su creación, el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales sigue teniendo la misma capacidad de asombro que debió sentir quien lo recorrió por primera vez. Celebrar sus 100 años es también una invitación a cruzar hacia el sur, dejar atrás la ciudad y descubrir que, a pocas horas de Santiago, existe un Chile de bosques milenarios y horizontes despejados esperando ser explorado
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