Experiencia Expan: Florianópolis y Camboriú, lujo en el sur de Brasil
Tres horas y 10 minutos. Ese es el tiempo exacto que separa a Santiago de uno de los secretos mejor revelados del turismo sudamericano. Florianópolis está más cerca de lo que cualquiera imagina, y esa distancia corta es, quizás, la razón más poderosa para poner este destino en el radar de quienes buscan playa, gastronomía y experiencias de alto estándar sin cruzar un océano.
Rodrigo Acosta, Supervisor del área Latinoamérica de Expan Tours, viajó a Floripa gracias a la invitación de Journeys Special Travel y regresó con la maleta llena de fotos, anécdotas y, sobre todo, conocimiento fresco de un destino que parece hecho a medida para los viajeros que buscan algo más que sol y playa.
Camboriú: la Miami del sur que nadie te contó
Camboriú hoy tiene el metro cuadrado más caro de todo Brasil. Sus avenidas están flanqueadas por rascacielos de vivienda exclusiva. No solamente hoteles, sino departamentos privados que sus dueños adquieren en verde para usarlos algunos fines de semana al año y arrendarlos el resto del tiempo.

«De aquí a cinco años, este esquema habrá transformado Camboriú en un destino de perfil alto que hoy ya tiene todos los ingredientes: autos deportivos circulando por la avenida principal, restaurantes con música en vivo, gastronomía internacional de primer nivel y una playa de proporciones extraordinarias«.
Para dimensionarlo: desde la avenida principal hasta el borde del agua son fácilmente unos 100 metros de arena en algunos puntos. Una playa que se parece más a un corredor costero que a una franja de veraneo convencional que se extiende por unos siete kilómetros.
«El costo de vida todavía es accesible para el turista chileno. Una comida promedio en un restaurante de buena factura no supera los 15 a 20 dólares americanos, lo que lo convierte en un destino con gran relación precio-experiencia«.

Para quienes buscan alojamiento con estándares reconocibles, el Mercure Camboriú y el Plaza Camboriú son referencias confiables de cuatro estrellas, con todo lo necesario para disfrutar de unas vacaciones en este balneario.

El corazón del viaje: Costao do Santinho Resort & Inclusive
«La estadía central del FAM fue en el Costao do Santinho Resort, un complejo que funciona bajo el concepto de resort all-inclusive con una arquitectura singular: aproximadamente 700 villas y departamentos, de los cuales el hotel administra cerca de 600«.
Lo tiene todo: siete restaurantes, destacando «Trattoria Di Mari y Rancho Do Pescador», cuatro bares, spa completo, 11 piscinas en total con algunas temperadas, teatro, kids club, un centro de convenciones de gran capacidad y conexión con la playa. La Torre Internacional, separada del sector de villas, ofrece habitaciones junior suite y suite, algunas con vista directa al mar.

Hay actividades incluidas que merecen mención aparte: tiro al arco, clases de samba, una pequeña granja educativa con flora y fauna local. Para quienes no quieren caminar entre sectores, hay transporte interno en van que recorre el complejo de punta a punta.
«La fortaleza de Costao do Santinho Resort más concreta y diferencial es algo que pocos resorts en Brasil pueden ofrecer: habitaciones para hasta seis personas, una característica que comparte únicamente con Club Med y el reconocido Reserva Ipioca en Trancoso«.

Jurerê marca la diferencia en Florianópolis
La isla de Florianópolis tiene hotelería en múltiples sectores, conectividad aérea anual —Sky y LATAM mantienen vuelos durante todo el año, no solo en temporada estival— y una variedad de playas que va desde lo masivo hasta lo absolutamente privado. El vuelo desde Santiago dura apenas tres horas y 10 minutos y el traslado desde el aeropuerto al hotel, alrededor de una hora.»
«Durante el recorrido estuvimos en Cachoeira, Ingleses, Ponta dos Ganchos, Jurerê y Canasvieiras. Sectores muy distintos entre sí, con propuestas hoteleras que van desde lo económico y funcional hasta lo verdaderamente exclusivo. El truco está en saber dónde buscar«.
En Jurerê destacan dos hoteles: El primero es el Il Campanario, un cuatro estrellas superior que se vende con régimen de media pensión o pensión completa.
«Tiene un detalle que lo hace especialmente versátil: todas sus habitaciones están equipadas con cocina, microondas y lavadero. Esto lo convierte, en la práctica, en un alojamiento que permite una estancia autónoma, combinando los desayunos incluidos con la posibilidad de hacer compras en el supermercado local y preparar comidas en el apartamento«.

La playa queda a cinco minutos caminando, y ese trayecto no es un inconveniente, sino casi un atractivo: el hotel instaló un boulevard con música en vivo, pizzería, hamburguesería, restaurantes internacionales y un bar entre la salida y la arena. Salir del hotel ya es, en sí mismo, una experiencia.
El segundo es el Jurerê Beach Village, cuatro estrellas estándar, con una ventaja táctica que el viajero chileno aprecia de forma particular: acceso directo a la playa. Para quien busca salir de la habitación y pisar arena en segundos, este hotel resuelve exactamente eso.

Lo que vine a buscar: los hoteles de lujo que Florianópolis esconde
«Antes de viajar, habíamos revisado qué hoteles valía la pena visitar más allá de los circuitos establecidos. Algunos nombres aparecían con fuerza. Y al llegar, confirmamos que la intuición era correcta«.
El primero es el Awasi Ponta dos Ganchos, parte de la misma cadena que opera en San Pedro de Atacama, Torres del Paine, Mendoza y Foz de Iguazú. Este hotel —que anteriormente se llamaba Ponta dos Ganchos y fue adquirido por la marca Awasi— es, sin duda, «el alojamiento más exclusivo de toda la región«.

«Es un hotel all-inclusive para adultos (mayores de 14 años), diseñado para parejas que quieren desconectarse completamente del mundo exterior. Cuenta con 25 villas independientes ubicadas en la Mata Atlántica, equipadas con piscinas privadas climatizadas, con vistas despejadas al océano en sus terrazas y están distribuidas de forma que cada una tiene privacidad total. Hay piscinas privadas, jacuzzi y un Spa con más de 1.200 metros cuadrados, espectacular«.
Es un hotel para quedarse, para estar presente en cada detalle, para que el destino se convierta en el fondo de una experiencia que es, ante todo, íntima y personal.
«Los traslados desde el aeropuerto son privados y están incluidos en servicios 4×4. Las actividades forman parte del paquete: paseos en barco, recolección de ostras, visitas guiadas, acceso a una playa privada donde no ingresa nadie ajeno al hotel«.

El segundo es el Fuso Concept, ubicado en Praia Forte —una playa que toma su nombre de un antiguo fuerte colonial—. A diferencia del Awasi, este hotel cuenta con 13 bungalows privados, los cuales son nombrados con respecto a la salida y puesta del sol: amanecer, atardecer y anochecer, entregando una máxima privacidad, tranquilidad y un servicio muy personalizado. Es un hotel ideal para lunas de miel, el cual opera con desayuno incluido, lo que le da mayor flexibilidad al viajero.
«También fue uno de los que identificamos antes de viajar como una apuesta segura para el segmento de lujo boutique. Y al recorrerlo, la impresión fue exactamente esa: un hotel que propone una experiencia diferente, con carácter propio y una relación auténtica con el entorno natural«.

El veredicto
«Florianópolis y Camboriú no son el mismo destino que muchos creen conocer. Son dos realidades en plena transformación, con una conectividad aérea que ya no depende de la temporada y con una oferta hotelera que, si se sabe leer, tiene mucho más para entregar que lo que los catálogos tradicionales muestran».
Sky y LATAM operan vuelos directos desde Santiago durante todo el año, lo que elimina la dependencia de la temporada estival que históricamente limitaba este destino a diciembre, enero y la primera quincena de febrero. Hoy es perfectamente viable viajar en temporada baja y encontrar el destino con menos gente, mejores tarifas y la misma calidad de experiencia.
Las opciones que se abren son concretas: Awasi o Fuso para un viaje de lujo boutique; Costao do Santinho para un all-inclusive familiar de alto estándar; Il Campanario o Jurerê Beach Village para quienes quieren Florianópolis con criterio de calidad; y Camboriú para los que quieren sentirse en Miami con el calor y el sabor del sur de Brasil.
«Hay viajes que confirman lo que ya sabías. Y hay viajes que te obligan a reescribir todo lo que creías saber. Este fue del segundo tipo. Volví con hoteles nuevos en el radar y con la certeza de que el sur de Brasil tiene mucho más para dar de lo que cualquier catálogo se ha atrevido a mostrar. Solo hace falta animarse a ir más allá del itinerario, hacer las preguntas correctas y, sobre todo, llegar con los ojos abiertos para admirar la belleza de Florianópolis«.
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